Nommo
Poeta veterano en el portal
¿ Te amas a ti mismo ?
Y te conoces bien, por lo que veo.
Puedes hablar, y no padeces autismo.
Ni estás en Babia o en la Inopia, con la cabeza en las nubes, asombrándote a cada paso que das...
¿ Vives en un lugar mágico y sincero ?
Yo valoro el trabajo en equipo.
Quiero reunirlos a todos, para realizar proezas y conseguir nuevos descubrimientos.
Pero me falta apoyo, pues no cuento con destreza comunicativa.
Permanezco siempre, a la deriva. Disimulando voy...
Disimulando vengo.
Percibo algunos cambios en nuestro planeta.
Somos gente del pie, o de Piscis. Nos mudamos a Acuario, que está en las piernas.
Estamos aprendiendo a caminar, de obra en obra.
Disfrutando, aunque no ganemos dinero.
Siendo humildes. Buenos y brujos. Peritos, mañosos, profesionales, expertos.
El odio merece un castigo.
Pero Dios no perdona, porque tampoco castiga.
Se limita a interpretar muchos papeles. Él es nosotros. Luego por tanto, somos divinos.
Intensamente pequeños.
El odio provoca, en quien lo profesa, un accidente doméstico.
Abogo por la amistad sin límites.
Con las estrellas.
Una amistad evocada por la pirámide egipcia.
Teletransporte, con el objetivo marcado y puesto en otro mundo habitado, lejano, en Orión...
¡ Constelación ! Para faraón. Escapismo primitivo. Del varón, y de la doncella.
Y te conoces bien, por lo que veo.
Puedes hablar, y no padeces autismo.
Ni estás en Babia o en la Inopia, con la cabeza en las nubes, asombrándote a cada paso que das...
¿ Vives en un lugar mágico y sincero ?
Yo valoro el trabajo en equipo.
Quiero reunirlos a todos, para realizar proezas y conseguir nuevos descubrimientos.
Pero me falta apoyo, pues no cuento con destreza comunicativa.
Permanezco siempre, a la deriva. Disimulando voy...
Disimulando vengo.
Percibo algunos cambios en nuestro planeta.
Somos gente del pie, o de Piscis. Nos mudamos a Acuario, que está en las piernas.
Estamos aprendiendo a caminar, de obra en obra.
Disfrutando, aunque no ganemos dinero.
Siendo humildes. Buenos y brujos. Peritos, mañosos, profesionales, expertos.
El odio merece un castigo.
Pero Dios no perdona, porque tampoco castiga.
Se limita a interpretar muchos papeles. Él es nosotros. Luego por tanto, somos divinos.
Intensamente pequeños.
El odio provoca, en quien lo profesa, un accidente doméstico.
Abogo por la amistad sin límites.
Con las estrellas.
Una amistad evocada por la pirámide egipcia.
Teletransporte, con el objetivo marcado y puesto en otro mundo habitado, lejano, en Orión...
¡ Constelación ! Para faraón. Escapismo primitivo. Del varón, y de la doncella.