Luces en el agua

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Como si fuera un diario

salpicado de rimas intermitentes

anoto con celo y ausencias

mi ánimo en el cuaderno.

Sigue el silencio

rodeándome tan pertinaz como la “peña”,

la lluvia en el jardín pequeño

golpea la verja marcando mi ritmo intenso.

Las nubes se acercan casi a mi puerta

pero el árbol eternamente verde

junto con el muro de piedra

hacen camino de la luz a la niebla.

En breve, la rutina me asediará,

la radio me perseguirá por la cocina,

un poco de presión acelerará mis pasos,

las apacibles horas de estudio rodearán mis tardes

y se me irá el día sin notarlo.

A veces desearé más paz

pero casi siempre me sentiré viva

marcándome los fines de semana

no las misas,

sino el cuidado de las plantas

y algunos paseos por el muelle

sosegándose la tarde,

lanzando la mirada al mar,

soñando con las luces que se caen al agua.
 
Como si fuera un diario

salpicado de rimas intermitentes

anoto con celo y ausencias

mi ánimo en el cuaderno.

Sigue el silencio

rodeándome tan pertinaz como la “peña”,

la lluvia en el jardín pequeño

golpea la verja marcando mi ritmo intenso.

Las nubes se acercan casi a mi puerta

pero el árbol eternamente verde

junto con el muro de piedra

hacen camino de la luz a la niebla.

En breve, la rutina me asediará,

la radio me perseguirá por la cocina,

un poco de presión acelerará mis pasos,

las apacibles horas de estudio rodearán mis tardes

y se me irá el día sin notarlo.

A veces desearé más paz

pero casi siempre me sentiré viva

marcándome los fines de semana

no las misas,

sino el cuidado de las plantas

y algunos paseos por el muelle

sosegándose la tarde,

lanzando la mirada al mar,

soñando con las luces que se caen al agua.
Este poema, estimada María, es un torrente de sensaciones y de instantes. Es muy difusa la linea entre el Foro de poemas filosóficos y este foro. Podría estar también bien publicado allí.
Con mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
Como si fuera un diario

salpicado de rimas intermitentes

anoto con celo y ausencias

mi ánimo en el cuaderno.

Sigue el silencio

rodeándome tan pertinaz como la “peña”,

la lluvia en el jardín pequeño

golpea la verja marcando mi ritmo intenso.

Las nubes se acercan casi a mi puerta

pero el árbol eternamente verde

junto con el muro de piedra

hacen camino de la luz a la niebla.

En breve, la rutina me asediará,

la radio me perseguirá por la cocina,

un poco de presión acelerará mis pasos,

las apacibles horas de estudio rodearán mis tardes

y se me irá el día sin notarlo.

A veces desearé más paz

pero casi siempre me sentiré viva

marcándome los fines de semana

no las misas,

sino el cuidado de las plantas

y algunos paseos por el muelle

sosegándose la tarde,

lanzando la mirada al mar,

soñando con las luces que se caen al agua.

Instantes que van siendo como un paseo de poco a poco.
encontrarse en ese tiempo detenido para soñar
elementos y signos que son como un intenso
compas personal.
excelente. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
 

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