La pajuela que purifica

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
En mis sueños traigo

el mecimiento de una cometa

en Julio sereno,

en mi piel el humo de la pajuela,

y en mis pies la libertad.

Que no me aten quiero,

que no me aten,

que en mis sueños banderas no llevo

pero sí horizontes abiertos

llenos de sol rojo

y fuego cielo.

En mi pecho el dulce del lagar

y en mi boca la acidez secreta.

Ya no tengo mañanas

de despertares amplios,

de silencios de pájaros,

de calor en mi cuerpo.

Ya mis mañanas son solas,

son quedas, sin vientos que me traigan nada,

sin apenas aliento.

Ya me levanta la voluntad,

a veces “el árbol”, la gata o los geranios

me empujan quedos,

la suavidad de tus palabras

me prende fuego

atrapándome en mí

y sintiéndome hogar

lleno de ensueños.
 
En mis sueños traigo

el mecimiento de una cometa

en Julio sereno,

en mi piel el humo de la pajuela,

y en mis pies la libertad.

Que no me aten quiero,

que no me aten,

que en mis sueños banderas no llevo

pero sí horizontes abiertos

llenos de sol rojo

y fuego cielo.

En mi pecho el dulce del lagar

y en mi boca la acidez secreta.

Ya no tengo mañanas

de despertares amplios,

de silencios de pájaros,

de calor en mi cuerpo.

Ya mis mañanas son solas,

son quedas, sin vientos que me traigan nada,

sin apenas aliento.

Ya me levanta la voluntad,

a veces “el árbol”, la gata o los geranios

me empujan quedos,

la suavidad de tus palabras

me prende fuego

atrapándome en mí

y sintiéndome hogar

lleno de ensueños.
Este poema ha traído esas mañanas de soledad donde la naturaleza quieta parece animar a comenzar la brega al calor del hogar. La línea divisoria entre algunos foros es difuminada. Este poema podría estar en el Foro de poemas de amor, aunque la libertad del autor tiene primacía. Sensacionales versos, en todo caso, estimada compañera.
Salvador.
 
En mis sueños traigo

el mecimiento de una cometa

en Julio sereno,

en mi piel el humo de la pajuela,

y en mis pies la libertad.

Que no me aten quiero,

que no me aten,

que en mis sueños banderas no llevo

pero sí horizontes abiertos

llenos de sol rojo

y fuego cielo.

En mi pecho el dulce del lagar

y en mi boca la acidez secreta.

Ya no tengo mañanas

de despertares amplios,

de silencios de pájaros,

de calor en mi cuerpo.

Ya mis mañanas son solas,

son quedas, sin vientos que me traigan nada,

sin apenas aliento.

Ya me levanta la voluntad,

a veces “el árbol”, la gata o los geranios

me empujan quedos,

la suavidad de tus palabras

me prende fuego

atrapándome en mí

y sintiéndome hogar

lleno de ensueños.
DEsde ese viento para aventar, queda un despertar
de libertad que se suma en otros espacios donde la soledad
y los momentos dejan como un cierzo de cotidianas esencias.
se abre asi un parentesis para pensar y engarzarse en
el anhelo intimo de lo que rodea. SE refuerza asi esa
calma nostalgica.
saludos. excelente. luzyabsenta
 

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