Madre

robina

Poeta adicto al portal
En las noches oscuras,
sin luna ni estrellas
he podido verte
y escuchar tus consejos.

Pasajera sin tiempo
abrazada a tu recuerdo
no he podido ser huella
de tu mensaje eterno.


En un camino sinuoso,
con mi dolor a cuestas
grité mil veces que vuelvas
a compartir tus sueños.

Ay que nostalgia que no cede!
Ay que tristeza no tenerte!
he podido soñar con tu sonrisa
al regresar cansada del colegio.

Déjame llorar sobte tu silla vacía
que las lágrimas sanen mis heridas
que tu luz ilumine mi sendero,
Ayy, madre, he podido verte de nuevo.
 
Última edición:
En las noches oscuras,
sin luna ni estrellas
he podido verte
y escuchar tus consejos.

Pasajera sin tiempo
abrazada a tu recuerdo
no he podido ser huella
de tu mensaje eterno.


En un camino sinuoso,
con mi dolor a cuestas
grité mil veces que vuelvas
a compartir tus sueños.

Ay que nostalgia que no cede!
Ay que tristeza no tenerte!
he podido soñar con tu sonrisa
al regresar cansada del colegio.

Déjame llorar sobte tu silla vacía
que las lágrimas sanen mis heridas
que tu luz ilumine mi sendero,
Ayy, madre, he podido verte de nuevo.
En los recuerdos, que están por todas partes, más aún si la persona ausente lo llenó todo, están, a veces, los consuelos, no en el olvido. Por eso, ¡piensa, recuerda, escribe, sueña,... a tu madre! y, tal vez, esa silla la notes, sin verla allí, llena.
Un magnífico poema este tuyo con el que también he recordado a mis ausentes.
Escuché una vez a un poeta y conferenciante decir que el escribir de las madres, estaba, poco menos, que pasado de moda. ¡Qué cosas dicen algunos! ¡Cuánta ignorancia!
Con mi saludo muy cordial, estimada compañera.
Salvador.
 
Última edición:
En los recuerdos, que están por todas partes, más aún si la persona ausente lo llenó todo, están, a veces, los consuelos, no en el olvido. Por eso, ¡piensa, recuerda, escribe, sueña,... a tu madre! y, tal vez, esa silla la notes, sin verla allí, llena.
Un magnífico poema este tuyo con el que también he recordado a mis ausentes.
Escuché una vez a un poeta y conferenciante decir que el escribir de las madres, estaba, poco menos, que pasado de moda. ¡Qué cosas dicen algunos! ¡Cuánta ignorancia!
Con mi saludo muy cordial, estimada compañera.
Salvador.
En los recuerdos, que están por todas partes, más aún si la persona ausente lo llenó todo, están, a veces, los consuelos, no en el olvido. Por eso, ¡piensa, recuerda, escribe, sueña,... a tu madre! y, tal vez, esa silla la notes, sin verla allí, llena.
Un magnífico poema este tuyo con el que también he recordado a mis ausentes.
Escuché una vez a un poeta y conferenciante decir que el escribir de las madres, estaba, poco menos, que pasado de moda. ¡Qué cosas dicen algunos! ¡Cuánta ignorancia!
Con mi saludo muy cordial, estimada compañera.
Salvador.
Muchas gracias Salvador, tus palabras son tan ciertas!!pasado de moda?somos lo que somos gracias a Dios que nos regaló padres, hermanos, afectos, la tristeza de no tenerlos se compensa , en cierta medida, dedicándoles unas palabras, tal vez , despierte una sonrisa en el cielo, sabiendo que su paso por la tierra no fue en vano, un abrazo Salvador !
 
Muchas gracias Salvador, tus palabras son tan ciertas!!pasado de moda?somos lo que somos gracias a Dios que nos regaló padres, hermanos, afectos, la tristeza de no tenerlos se compensa , en cierta medida, dedicándoles unas palabras, tal vez , despierte una sonrisa en el cielo, sabiendo que su paso por la tierra no fue en vano, un abrazo Salvador !
¡¿Cómo va a ser vano su paso por la tierra conociéndote a ti?! ¡Y lo que yo no sabré! ¡Y tú sí! Insisto, recuerda y vivirán en tu hermosa memoria y tus delocadísimos poemas.
Muchos abrazos.
Salvador.
 
En las noches oscuras,
sin luna ni estrellas
he podido verte
y escuchar tus consejos.

Pasajera sin tiempo
abrazada a tu recuerdo
no he podido ser huella
de tu mensaje eterno.


En un camino sinuoso,
con mi dolor a cuestas
grité mil veces que vuelvas
a compartir tus sueños.

Ay que nostalgia que no cede!
Ay que tristeza no tenerte!
he podido soñar con tu sonrisa
al regresar cansada del colegio.

Déjame llorar sobte tu silla vacía
que las lágrimas sanen mis heridas
que tu luz ilumine mi sendero,
Ayy, madre, he podido verte de nuevo.
Ausencia para recordar en esa necesidad que
es el camino extendido de la vida. ofrecer esos
sentimientos ,es hacer presencia entre esa amable
melancolia que se suelta entre decorados unicos.
la nostalgia no cede y los signos seran un encuentro
en algun espacio reposado. felicidades. excelente.
saludos de luzyabsenta
 
¡¿Cómo va a ser vano su paso por la tierra conociéndote a ti?! ¡Y lo que yo no sabré! ¡Y tú sí! Insisto, recuerda y vivirán en tu hermosa memoria y tus delocadísimos poemas.
Muchos abrazos.
Salvador.
Gracias nuevamente, Salvador!
 

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