Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hace tres años me mataste.
No te dolió verme muerta en las paredes,
colgada de una cuerda
suplicando ayuda antes de jamás respirar.
No te dolió verme sufrir
cuando mis muñecas se rompían,
ni te importó sentir lastima
por quien luchaba por existir,
aun por un poquito de aire
hasta caer mi cabeza al pecho
con los nervios de mi sien latente.
Hace tres años me colgaste a morir allí,
en esa habitación de palos secos
y carbón quemado,
la hoya llena de tizne,
y la muerte con sopa vieja y dormida
burlándose del arroz seco
que nadie se comió.
Tenía hambre
¿sabes?
Pero tenía más miedo de morir
y que mis ojos se cerraran
otra vez a la oscuridad tranquila
de un descanso infinito.
Hace tres años dejé de existir
y me llamaba Claridad.
La gente en realidad,
no sabía mi apellido.
Sabían nada más, que había una muerta
que no debía ser enterrada
por causa de una orden
que hoy,
le llamas
paz.
No te dolió verme muerta en las paredes,
colgada de una cuerda
suplicando ayuda antes de jamás respirar.
No te dolió verme sufrir
cuando mis muñecas se rompían,
ni te importó sentir lastima
por quien luchaba por existir,
aun por un poquito de aire
hasta caer mi cabeza al pecho
con los nervios de mi sien latente.
Hace tres años me colgaste a morir allí,
en esa habitación de palos secos
y carbón quemado,
la hoya llena de tizne,
y la muerte con sopa vieja y dormida
burlándose del arroz seco
que nadie se comió.
Tenía hambre
¿sabes?
Pero tenía más miedo de morir
y que mis ojos se cerraran
otra vez a la oscuridad tranquila
de un descanso infinito.
Hace tres años dejé de existir
y me llamaba Claridad.
La gente en realidad,
no sabía mi apellido.
Sabían nada más, que había una muerta
que no debía ser enterrada
por causa de una orden
que hoy,
le llamas
paz.