cali-xto
Poeta recién llegado
A Rodolfo y Deuan para que su tiempo sea poesía
Existe un momento detrás de cada minuto,
el segundo que viene se repetirá después,
y el tiempo se desvanecerá en auroras de siglos ficticios.
Recorren las secuencias de una vida,
los instantes vagabundos en los que se puede morir resucitando.
La distancia se vuelve corta entre el panteón y la vida,
y Zeus delira contando los granos de arena del reloj de Dios.
Los universos paralelos se cruzan en una anarquía perenne,
de rostros entre espejos, que alteran la corriente de millones de minutos.
Se han guardado los relojes y la existencia se derrama,
por entre los laberintos oscuros de una ciudad en ruinas;
se escuchan melodías más eternas que la vida de Pegaso,
y las notas retumban en el centro mismo de una galaxia distante.
Al dormir, se sueñan las vidas pasadas de héroes irreales,
que siguen sin tiempo para labrar sus hazañas.
Los castillos desaparecen luego de las alucinaciones de la mañana,
cerca del esplendor de un crepúsculo que jamás sucederá;
el recorrido de los tiempos se detiene ante cada batalla,
y los guerreros mueren y nacen,
en cada hora cercana al alma de un tiempo inexistente.
Ya que no existe tiempo, para que reloj;
ya que no hay tiempo, para qué vida.
Ya que no hay vida, quizá no importe morir.