Amor y otoño

Carlos Gabriel Plenazio

Gabriel varón gay enfermero
Y floreció una flor
en los jardines,
precipitando el sol
en luna llena,
recuerdo aquel amor
tibio y grandioso,
tuvimos un amor de primavera.
Se demoró en la piel al perfumarnos
con la linda ilusión de las estrellas,
amar como te ame al abrazarnos,
jamás imaginé tanta belleza.

Pero el otoño llega seco y frío
y el tronco no enciende en las hogueras.

Se marchito la flor,
paso el estío
y el amor quedó
roto de pena.

Recuerdo que dolió el alma entera,
el colibrí se posa
y luego vuela,

me enamore de ti,
de tu locura,
de tu mirada azul
y tu ternura,
jamás pude sentir tanta belleza,
pero el otoño llega
aunque no quieras.
 
Y floreció una flor
en los jardines,
precipitando el sol
en luna llena,
recuerdo aquel amor
tibio y grandioso,
tuvimos un amor de primavera.
Se demoró en la piel al perfumarnos
con la linda ilusión de las estrellas,
amar como te ame al abrazarnos,
jamás imaginé tanta belleza.

Pero el otoño llega seco y frío
y el tronco no enciende en las hogueras.

Se marchito la flor,
paso el estío
y el amor quedó
roto de pena.

Recuerdo que dolió el alma entera,
el colibrí se posa
y luego vuela,

me enamore de ti,
de tu locura,
de tu mirada azul
y tu ternura,
jamás pude sentir tanta belleza,
pero el otoño llega
aunque no quieras.
Hermoso poema con ciernes a una profunda melancolía, hace sentir al lector la pureza de su sentimiento.
Un abrazo querido amigo, me ha gustado mucho.
 
Y floreció una flor
en los jardines,
precipitando el sol
en luna llena,
recuerdo aquel amor
tibio y grandioso,
tuvimos un amor de primavera.
Se demoró en la piel al perfumarnos
con la linda ilusión de las estrellas,
amar como te ame al abrazarnos,
jamás imaginé tanta belleza.

Pero el otoño llega seco y frío
y el tronco no enciende en las hogueras.

Se marchito la flor,
paso el estío
y el amor quedó
roto de pena.

Recuerdo que dolió el alma entera,
el colibrí se posa
y luego vuela,

me enamore de ti,
de tu locura,
de tu mirada azul
y tu ternura,
jamás pude sentir tanta belleza,
pero el otoño llega
aunque no quieras.
Carlos,
Un poema lleno de intensidad. Un gusto posarme en sus lindos versos. Saludos desde mi orilla.
Geralda
 
Y floreció una flor
en los jardines,
precipitando el sol
en luna llena,
recuerdo aquel amor
tibio y grandioso,
tuvimos un amor de primavera.
Se demoró en la piel al perfumarnos
con la linda ilusión de las estrellas,
amar como te ame al abrazarnos,
jamás imaginé tanta belleza.

Pero el otoño llega seco y frío
y el tronco no enciende en las hogueras.

Se marchito la flor,
paso el estío
y el amor quedó
roto de pena.

Recuerdo que dolió el alma entera,
el colibrí se posa
y luego vuela,

me enamore de ti,
de tu locura,
de tu mirada azul
y tu ternura,
jamás pude sentir tanta belleza,
pero el otoño llega
aunque no quieras.
Aun en el paso del tiempo queda como una memoria
de ese amor roto y adherido. la secuencia es como
seguir extendiendo una melancolia que todavia
se refugia en la belleza de aquel germen.
saludos por la belleza sincera de tu obra.
luzyabsenta
 
Y floreció una flor
en los jardines,
precipitando el sol
en luna llena,
recuerdo aquel amor
tibio y grandioso,
tuvimos un amor de primavera.
Se demoró en la piel al perfumarnos
con la linda ilusión de las estrellas,
amar como te ame al abrazarnos,
jamás imaginé tanta belleza.

Pero el otoño llega seco y frío
y el tronco no enciende en las hogueras.

Se marchito la flor,
paso el estío
y el amor quedó
roto de pena.

Recuerdo que dolió el alma entera,
el colibrí se posa
y luego vuela,

me enamore de ti,
de tu locura,
de tu mirada azul
y tu ternura,
jamás pude sentir tanta belleza,
pero el otoño llega
aunque no quieras.
Decir, estimado Carlos, que me ha complacido la lectura en tres ocasiones de su poema, una de ellas en voz alta, es no decir casi nada. El poema tiene un contenido melancólico claro pero, al tiempo, de una bellísima sutileza. El envoltorio es un muy delicado celofán de versos pentasílabos, heptasílabos y endecasílabos hábilmente distribuidos en unas estrofas que, oportunamente, ofrecen al lector las pausas precisas. Este hermoso paisaje se redondea con unas asonancias perceptibles y separadas muy convenientemente para que la melodía del poema sea completa. Los dos versos últimos cierran suavemente lo que es la delicadeza, insisto, de la composición. Creo que no debo decir más.
Con mi saludo muy cordial que lleva mis afectos.
Salvador.
 
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