Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Como los recuerdos, me quede a lo lejos
mirando tu casa, buscando tu paso
recitando al viento, voces del ocaso
denunciando un tiempo, de rotos espejos.
Quise con el alma, reinventar tu risa
quise con mis manos, arrugar la nada
sentí la distancia, más desesperada
quise entre mis dedos, detener tu prisa.
Pero cuando duerme, de un golpe en el agua,
la parvula nota de media centuria,
las sirenas cantan, con toda la furia
al viejo corazón que en el pecho fragua.
Tiempo que no vuelve que desaparece,
tiempo del olvido como mar de espuma,
como aquella casa, detrás de la bruma
que miro a lo lejos, mientras que oscurece.
mirando tu casa, buscando tu paso
recitando al viento, voces del ocaso
denunciando un tiempo, de rotos espejos.
Quise con el alma, reinventar tu risa
quise con mis manos, arrugar la nada
sentí la distancia, más desesperada
quise entre mis dedos, detener tu prisa.
Pero cuando duerme, de un golpe en el agua,
la parvula nota de media centuria,
las sirenas cantan, con toda la furia
al viejo corazón que en el pecho fragua.
Tiempo que no vuelve que desaparece,
tiempo del olvido como mar de espuma,
como aquella casa, detrás de la bruma
que miro a lo lejos, mientras que oscurece.
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