Ferny
Poeta recién llegado
Nene, ¡qué angustia!, me daba el saber…
saber que no querías estar al tanto de mí.
Sé que por ahí le preguntabas a una amiga mía por mí,
pero los años pasaron y yo nunca tuve la noticia directa que esperaba de ti.
¡Con la ilusión que viví algunos años!, moría por verte regresar,
que toques el timbre de mi casa sin previo aviso…
Te escribí cartas, te escribí canciones y poemas…
Te mande mails y mensajes privados, te llamé, y te busqué…
Para encontrar, con suerte, a alguien cada vez más frío y distante.
Dios… ¡qué obsesión!
Y todavía te recuerdo… es inolvidable el primer gran amor,
es catastrófico emocionalmente,
y tú que solías decirme que iba a olvidarte,
que otro robaría mi corazón,
pero que no había otro como tú
Nene me decías que lo que me dolía algún día sanaría,
mientras las lágrimas corrían por mi cara y mi corazón.
Y si, sanaron las heridas abiertas,
hoy quedan viejas cicatrices,
que de vez en cuando, cuando las miro, me recuerdan cosas.
Recuerdo lo que fue reír por primera vez con alguien que amé,
Jugar, y llorar también,
los proyectos que imaginábamos se los llevo la presión agua,
pero no me quede con ganas de intentar más, lo di todo…
No sé tú…
Y.. ¡denle a Dios lo que es de Dios!, escuche decir, y cerré el capítulo.
saber que no querías estar al tanto de mí.
Sé que por ahí le preguntabas a una amiga mía por mí,
pero los años pasaron y yo nunca tuve la noticia directa que esperaba de ti.
¡Con la ilusión que viví algunos años!, moría por verte regresar,
que toques el timbre de mi casa sin previo aviso…
Te escribí cartas, te escribí canciones y poemas…
Te mande mails y mensajes privados, te llamé, y te busqué…
Para encontrar, con suerte, a alguien cada vez más frío y distante.
Dios… ¡qué obsesión!
Y todavía te recuerdo… es inolvidable el primer gran amor,
es catastrófico emocionalmente,
y tú que solías decirme que iba a olvidarte,
que otro robaría mi corazón,
pero que no había otro como tú
Nene me decías que lo que me dolía algún día sanaría,
mientras las lágrimas corrían por mi cara y mi corazón.
Y si, sanaron las heridas abiertas,
hoy quedan viejas cicatrices,
que de vez en cuando, cuando las miro, me recuerdan cosas.
Recuerdo lo que fue reír por primera vez con alguien que amé,
Jugar, y llorar también,
los proyectos que imaginábamos se los llevo la presión agua,
pero no me quede con ganas de intentar más, lo di todo…
No sé tú…
Y.. ¡denle a Dios lo que es de Dios!, escuche decir, y cerré el capítulo.
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