BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Detrás de muchos cetros
de muchos cetros honrados
de calumniosos efímeros vestimentos
detrás del fin del fin de los tiempos
con nubes al fondo con simas imprevistas
con cacareadas fórmulas abisales
detrás del crepúsculo con todo lo que cuelga
con todo lo que sobresale con el fin de nuevo
de un imperio de este trotamundos de infiernos
conquistado a fuerza de repeticiones y siglos
de evaporados sueños indolentes. Detrás
muy detrás de silos perfumes maderos
malezas ardientes, detrás tan detrás que surgen
y brotan alas migas de pan pan de centeno.
Y con mucho denuedo con figuras con siluetas
tras la lluvia aparcada al final de los pasillos,
con colgantes que deambulan cuellos con materiales
de diseño. Con prórrogas de hambre con finalidades
de sistemas, con fuerza de puños erráticos con colmillos
de sangre extraviada. Detrás, muy detrás, surge el agua
y rubricas tu existir, tú, ínfima partícula, arena sostenida,
embriagadora presencia: peligrosa esencia, minerales negros.
©
de muchos cetros honrados
de calumniosos efímeros vestimentos
detrás del fin del fin de los tiempos
con nubes al fondo con simas imprevistas
con cacareadas fórmulas abisales
detrás del crepúsculo con todo lo que cuelga
con todo lo que sobresale con el fin de nuevo
de un imperio de este trotamundos de infiernos
conquistado a fuerza de repeticiones y siglos
de evaporados sueños indolentes. Detrás
muy detrás de silos perfumes maderos
malezas ardientes, detrás tan detrás que surgen
y brotan alas migas de pan pan de centeno.
Y con mucho denuedo con figuras con siluetas
tras la lluvia aparcada al final de los pasillos,
con colgantes que deambulan cuellos con materiales
de diseño. Con prórrogas de hambre con finalidades
de sistemas, con fuerza de puños erráticos con colmillos
de sangre extraviada. Detrás, muy detrás, surge el agua
y rubricas tu existir, tú, ínfima partícula, arena sostenida,
embriagadora presencia: peligrosa esencia, minerales negros.
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