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Mis soledades hechas en un día

prcantos

λίθον ͑ον απεδοκίμασαν ͑οι οικοδομουντες
Mis soledades hechas en un día
(compuestas entre las nueve de la noche de ayer
y las diez y media de la noche de hoy, 9 de Mayo de 2017)


Plegado al magisterio del más listo
para hacer soledades en un día
-si no uno, en poco más-, tengo ya listo,
producto de incoercible fantasía,
mi intento, si de pocos nuevo aoristo,
escándalo de muchos; se diría
émula copia: sí -no copia vana-,
que el genio dicta y el oficio hilvana.

Si bien es reja mucha la que impide
que el nocturno candor disuelto ceda
a presunta -no poca si se mide-
petulante ostensión digna de Leda,
-cuadrada raíz de dos es quien divide
la gaya diagonal de arista leda-,
entre geranios de argentadas plumas
vienen y van y vienen las espumas.

Un maduro garzón adolescente,
joven fulgor en arrogante bozo,
ardores, si no líquidos, presiente,
canoros vientos, sólido sollozo;
que la pulpa purpúrea su saliente
en su sazón reclama y frustra el mozo
hasta que, en pulso de ascendencia eterna,
la caverna descienda a la caverna.

Alternando, entre tanto, errante sino,
sus señas trasladando en todo el mundo,
enhiesto el surtidor y monoclino,
y adunco su espinazo vagabundo,
colmenas conculcando de oro fino
-erigida columna sin segundo-,
zángano -obrero no-, sus pantalones
liban rubíes, roban libaciones.

Pero la ingrata y desdeñosa arpía
-falso livor, librada incontinencia,
émula de la métrica armonía
de las esferas sólo en apariencia-
construye, infiel, ad limina aporía
para eludir de pira la sentencia
que el leguleyo dio no a su albedrío:
«A hembra más bruja, macho más cabrío».

Diestro que en la palestra ostenta ufano
siendo pimpollo en mente de narciso
dura blandiendo sin cesura mano
con que empuña y empaña el paraíso;
poro abierto al indómito y humano,
mas animal, tras el tercer aviso,
ya sin neutralidad del respetable,
líquido porvenir inevitable.


Éstas fueron mis cultas soledades
que octavas arribaron a la meta
y en inculto solar de cultedades
florecieron conforme a la receta;
si el iletrado escribe vanidades,
si mete el guarda o saca el guardameta:
¡cuál, di (si asno no) con disimulo,
cuál no me tome, en fin, tome por chulo!



Nota. Estas octavas reales están compuestas siguiendo la infalible receta que nos legó D. Francisco de Quevedo para poder ser culto en solo un día. Aprovecho para animar a todos los poetas de este foro de clásica a que hagan lo mismo: hacer soledades en un día aplicando la receta de D. Francisco ;-)
 
Última edición:
Pues no me tientes, Pablo, no me tientes
que aunque por hoy con una te contesto
afilo en esta noche ya los dientes
y para el reto hállome dispuesto;
¡cuán me gustan los retos! no me tientes,
si son siete en un día ya estoy presto;
sin ser garzón enhiesto, más quisiera,
me mido en rima y metro con cualquiera.

Ha sido una genialidad por tu parte, Pablo, aprovechar ese soneto-dardo de Quevedo contra el culteranismo para hacer estas octavas que te han quedo de diez, poniendo aquí, allá y acullá prácticamente todos los consejos que daba don Francisco para este menester.

Tus estrofas, además (y si no las malinterpreto) destilan (el verbo destilar viene muy bien aquí) una gran sen(sex)sualidad que, a pesar de lo enrevesado del culteranismo que hay en ellas, es de las cosas que, en mi opinión, más claras quedan; y es que ya se sabe las cosas que pueden pasar en las soledades, y si son las soledades de un garzón en edad de merecer pues a más a más acabarán dichas soledades en “líquido porvenir inevitable” ¿o no?

En el último verso tenías en bandeja terminar gloriosamente muy al estilo de Quevedo (a tomar por salva sea la parte), pero pudo más tu amor por Góngora y te contuviste, creo yo.

Ya has visto que en mi octava aceptando el reto he repetido una rima tal como haces tú con la de tu primer verso; copión que es uno.

Me voy a ir preparando mis soledades para mañana a estas horas.

Saludos cordiales.


Mis soledades hechas en un día
(compuestas entre las nueve de la noche de ayer
y las diez y media de la noche de hoy, 9 de Mayo de 2017)


Plegado al magisterio del más listo
para hacer soledades en un día
-si no uno, en poco más-, tengo ya listo,
producto de incoercible fantasía,
mi intento, si de pocos nuevo aoristo,
escándalo de muchos; se diría
émula copia: sí -no copia vana-,
que el genio dicta y el oficio hilvana.

Si bien es reja mucha la que impide
que el nocturno candor disuelto ceda
a presunta -no poca si se mide-
petulante ostensión digna de Leda,
-cuadrada raíz de dos es quien divide
la gaya diagonal de arista leda-,
entre geranios de argentadas plumas
vienen y van y vienen las espumas.

Un maduro garzón adolescente,
joven fulgor en arrogante bozo,
ardores, si no líquidos, presiente,
canoros vientos, sólido sollozo;
que la pulpa purpúrea su saliente
en su sazón reclama y frustra el mozo
hasta que, en pulso de ascendencia eterna,
la caverna descienda a la caverna.

Alternando, entre tanto, errante sino,
sus señas trasladando en todo el mundo,
enhiesto el surtidor y monoclino,
y adunco su espinazo vagabundo,
colmenas conculcando de oro fino
-erigida columna sin segundo-,
zángano -obrero no-, sus pantalones
liban rubíes, roban libaciones.

Pero la ingrata y desdeñosa arpía
-falso livor, librada incontinencia,
émula de la métrica armonía
de las esferas sólo en apariencia-
construye, infiel, ad limina aporía
para eludir de pira la sentencia
que el leguleyo dio no a su albedrío:
«A hembra más bruja, macho más cabrío».

Diestro que en la palestra ostenta ufano
siendo pimpollo en mente de narciso
dura blandiendo sin cesura mano
con que empuña y empaña el paraíso;
poro abierto al indómito y humano,
mas animal, tras el tercer aviso,
ya sin neutralidad del respetable,
líquido porvenir inevitable.


Éstas fueron mis cultas soledades
que octavas arribaron a la meta
y en inculto solar de cultedades
florecieron conforme a la receta;
si el iletrado escribe vanidades,
si mete el guarda o saca el guardameta:
¡cuál, di (si asno no) con disimulo,
cuál no me tome, en fin, tome por chulo!



Nota. Estas octavas reales están compuestas siguiendo la infalible receta que nos legó D. Francisco de Quevedo para poder ser culto en solo un día. Aprovecho para animar a todos los poetas de este foro de clásica a que hagan lo mismo: hacer soledades en un día aplicando la receta de D. Francisco ;-)
 
Última edición:
sin ser garzón enhiesto, más quisiera,
me mido en rima y metro con cualquiera.

¡Ooooolé! La cosa promete. Muchas gracias por tu comentario. Ya estoy impaciente por leer tus soledades.

Naturalmente, la única regla aquí es usar todos los términos (pueden ser los mismos o sus derivados) que propone Quevedo en su famoso poema con que se burla de Góngora y que comienza "Quien quisiere ser culto en solo un día".

Saludos.
 
¡Ooooolé! La cosa promete. Muchas gracias por tu comentario. Ya estoy impaciente por leer tus soledades.

Naturalmente, la única regla aquí es usar todos los términos (pueden ser los mismos o sus derivados) que propone Quevedo en su famoso poema con que se burla de Góngora y que comienza "Quien quisiere ser culto en solo un día".

Saludos.

Ya, Pablo, ya; lo primero que hice fue bajarme ese ingenioso soneto y aplicado en su lectura estoy.
Y no me entretengas más que el tiempo pasa volando...
 
Hola, Luis. Gracias por dedicar tu tiempo a este poema. Me alegra que te haya resultado divertido: en esta ocasión se trataba fundamentalmente de eso, de divertirse. Es la primera vez que practico la poesía humorística o burlesca, o como se diga.

veo que has metido todo el vocabulario que propone Quevedo como culterano y que hoy día forma parte del habla más común

En realidad esa es justamente la idea: emplear en una sola composición todos los términos que propone Quevedo en su receta, a ver qué sale. La forma estrófica, en realidad, no me importa: puede ser la silva (la estrofa de las "Soledades"), la octava real (como en mi caso, en el de Juan Ramón y en alguna propuesta más que me ha llegado por otro cauce), el romance, los versos blancos... Creo que no expliqué bien esta propuesta antes. Tampoco lo concebí como un reto, al menos no como un reto contra mí; sí puede ser un reto personal que cada uno puede asumir o no (sobre todo si se hace en el plazo de un día). Pero, repito, lo fundamental no es hacer octavas o silvas, o imitar un estilo poético determinado, o defender una u otra poética: la idea de mi propuesta es integrar en un solo poema todos los ingredientes que da Quevedo en su soneto; lo demás se puede elegir libremente. Los resultados pueden ser realmente divertidos.

Saludos.
 

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