En el rincón apacible de mi cuarto
donde se amontonan los libros
con clara intención,
está un trocito de mi alma,
de mi bienestar,
de mis deseos hechos a golpes
recios y constantes.
En el espacio donde la luz me envuelve,
donde la mimosa baila mis sueños
y sacia mi esperanza
cuando pujan sus flores amarillas
sacándome la primavera a la garganta.
Donde el laurel se siente útil
llevándome sus hojas a la cocina,
y donde la vela, siempre para ti prendida,
te recuerdan,
cuando mis pensamientos están en otra cosa.
Es el descanso engañador
cuando el cansancio asoma
sin motivo aparente
y prende en mi vida la ilusión
de la utilidad
que necesito para quererme.
Es mi magia tranquila y serena,
la que se alimenta en ese rincón
y me empuja día a día
a vivir intensamente.
donde se amontonan los libros
con clara intención,
está un trocito de mi alma,
de mi bienestar,
de mis deseos hechos a golpes
recios y constantes.
En el espacio donde la luz me envuelve,
donde la mimosa baila mis sueños
y sacia mi esperanza
cuando pujan sus flores amarillas
sacándome la primavera a la garganta.
Donde el laurel se siente útil
llevándome sus hojas a la cocina,
y donde la vela, siempre para ti prendida,
te recuerdan,
cuando mis pensamientos están en otra cosa.
Es el descanso engañador
cuando el cansancio asoma
sin motivo aparente
y prende en mi vida la ilusión
de la utilidad
que necesito para quererme.
Es mi magia tranquila y serena,
la que se alimenta en ese rincón
y me empuja día a día
a vivir intensamente.