El ardor de la ciudad

Guillermo Beorlegui

Poeta recién llegado
Quiero que no me sigan los miedos
y ese ardor de la ciudad se vaya,
quiero encontrarme con la vida
frente a algún lago, una mañana.


Quiero ver esos bosques vírgenes
y ver la nieve en las montañas,
quiero creerme el dueño del cielo
y olvidar ese ardor que me amarga.


Quiero dormirme en el bosque
y despertarme con su fragancia,
soñar que la vida aún me invita
a recorrer sus caminos con ganas.


Quiero estar bajo un coihue
disfrutar del silencio y la paz,
quiero recuperar mi esencia
y perder el ardor de la ciudad.

Guillermo Beorlegui
 
En el fondo, te gusta la ciudad.
Por eso, vives en ella.
Porque la gente es preciosa.
¿ No ? El Universo es como un hombre.
Y Dios está en el corazón. Vale la pena abrirlo, para hablar con él.
Yo hablo con Dios, varias veces por semana. Lo encuentro un poco femenino.
Me he llevado unas cuantas decepciones. Pensaba que era omnipotente.
Pero lo cierto es que toca el piano, e improvisa, sobre la marcha.
La creatividad conlleva un coraje. Y hay patrimonio, y matrimonio.
Oficio de padre, y oficio de madre. Por eso, Gaia es nuestro planeta. Energía femenina.
 
Última edición:
En el fondo, te gusta la ciudad.
Por eso, vives en ella.
Porque la gente es preciosa.
¿ No ? El Universo es como un hombre.
Y Dios está en el corazón. Vale la pena abrirlo, para hablar con él.
Yo hablo con Dios, varias veces por semana. Lo encuentro un poco femenino.
Me he llevado unas cuantas decepciones. Pensaba que era omnipotente.
Pero lo cierto es que toca el piano, e improvisa, sobre la marcha.
La creatividad conlleva un coraje. Y hay patrimonio, y matrimonio.
Oficio de padre, y oficio de madre. Por eso, Gaia es nuestro planeta. Energía femenina.

Gracias Nommo. Te cuento, en la novela que estoy trabajando ahora, acabo de escribir algo así: "...De repente, ese mismo brillo que salía ahora desde mi cuerpo fundido con el arroyo, se aglutinó frente mío a sólo unos pasos y parecía llamarme. Tardé una eternidad en llegar hasta él y al hacerlo vi como se transformaba en una mujer de tez morena, muy gorda y con trenzas negras muy largas. Supe que era Dios aunque su apariencia nunca me la hubiese imaginado de esa manera..."
 
Siempre se añora la calma y serenidad de los valles y bosques frente al arduo trajinar de la ciudad bellos versos reclamando un cambio de aires. Un cordial saludos y lo mejor para tus días siempre. Hasta pronto.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba