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Glosando a Rubén Darío

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Magnífico el parafraseo de estos versos con los de Rubén Darío, la verdad hay que tener clase y valentía para salir airoso de tamaño compromiso. Felicitaciones hermano, recibe mi saludo sincero.
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Preciosa glosa a ubén Darío, tus versos ahondan en la pesadumbre de la vida, en ser consciente de lo que ella significa cuando se siente clavada en lo más profundo de la piel. Me ha encantado leerte querido Alonso, siempre me encanta. Besazos con todo mi cariño y admiración hacia ti....muááááckssss...
 
¡Qué real esta glosa Vicent!una gran reflexión sobre la existencia. Muchas veces he pensado que ante ese dolor de estar vivo sería bueno un caparazón que te volviera piedra, no sentir nada. El ser conscientes de que tenemos un tiempo finito por el que se nos escapa la existencia crea una ansiedad a la que nos acabamos acostumbrando, no hay mas remedio, pero si lo piensas friamente es inevitable esa pesadumbre.
Bueno, que me ha encantado. Afortunadamente nos dedicamos a vivir en el esfuerzo eterno del remo y la galera
Abrazos:)
 
Me ha dejado maravillado este poema, Alonso; se necesita tener mucho arte para ensamblar a la perfección los versos de Darío en tus cuartetos, que has hecho en impecables alejandrinos, y con una altura lírica que no desmerece en nada el original del universal poeta nicaragüense. Sé de las dificultades que encierra hacer una glosa pues alguna he hecho, por eso valoro tanto este trabajo, poeta, y te felicito por él.

Un cordial saludo.

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Muy bonita tu glosa a Ruben Dario donde plasmas sentimientos de inquietud y dolor por las heridas recibidas durante nuestras vivencias. Me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Tono existencialista el de tu glosa, evocando quizás las penurias de Sísifo. El precio de la alegría es el dolor, cosas de la naturaleza humana.

Me han gustado tus cuartetos alejandrinos, glosando esos versos de un Darío que abandonó un poco sus divertimentos para hablarnos de la vida...

abrazo
J.
 
Última edición:
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Apreciado Alonso, cuánta grandeza hay en tu pluma, la mas llamativa: la autenticidad de tu voz poética, que no engaña, que se entrega en cada verso ...gracias compañero por tu poesía que me reconcilia con este mundo nuestro.
Rubén Darío, ¡qué gran reto!, ese poema suyo es tan grande, esos versos tan hermosos y desgarradores que se clavan en el alma de lector ...has hecho un excelente trabajo Alonso del que destaco este primer cuarteto ...

"Dichoso el árbol que es apenas sensitivo",
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.


Un abrazo con admiración y afecto.
Isabel​
 
Magnífico el parafraseo de estos versos con los de Rubén Darío, la verdad hay que tener clase y valentía para salir airoso de tamaño compromiso. Felicitaciones hermano, recibe mi saludo sincero.
Este poema, "Lo fatal", sin duda es el que más me gusta de Rubén Darío y sentí la necesidad de mimetizarme con una de sus estrofas y con la idea.
Mil gracias, amigo Selenschek, y un abrazote.
 
Preciosa glosa a ubén Darío, tus versos ahondan en la pesadumbre de la vida, en ser consciente de lo que ella significa cuando se siente clavada en lo más profundo de la piel. Me ha encantado leerte querido Alonso, siempre me encanta. Besazos con todo mi cariño y admiración hacia ti....muááááckssss...
La consciencia es la que nos hace vivir y morir, sufrir y disfrutar del tránsito... Y yo que me alegro de seguir consciente y sensitivo.
Muchas gracias, Lomi, por estar ahí y llegar con esa dulzura que hace olvidar cualquier pesadumbre.
Un abrazote estimada amiga.
 
¡Qué real esta glosa Vicent!una gran reflexión sobre la existencia. Muchas veces he pensado que ante ese dolor de estar vivo sería bueno un caparazón que te volviera piedra, no sentir nada. El ser conscientes de que tenemos un tiempo finito por el que se nos escapa la existencia crea una ansiedad a la que nos acabamos acostumbrando, no hay mas remedio, pero si lo piensas friamente es inevitable esa pesadumbre.
Bueno, que me ha encantado. Afortunadamente nos dedicamos a vivir en el esfuerzo eterno del remo y la galera
Abrazos:)
Inevitable es esa pesadumbre, y que lo siga siendo muchos años; pero ante los sufrimientos, muchas veces, se echa de menos una anestesia o que el tiempo se convierta en aliado.
Estamos a punto de cambiar el remo y la galera por un atractivo velero. Nos vemos en vacaciones.
Un abrazote, Valentina, desde la sala de recuperación.
 
Me ha dejado maravillado este poema, Alonso; se necesita tener mucho arte para ensamblar a la perfección los versos de Darío en tus cuartetos, que has hecho en impecables alejandrinos, y con una altura lírica que no desmerece en nada el original del universal poeta nicaragüense. Sé de las dificultades que encierra hacer una glosa pues alguna he hecho, por eso valoro tanto este trabajo, poeta, y te felicito por él.

Un cordial saludo.
Muchas gracias, Juan Ramón, por tu preciado comentario.
La verdad es que hay poemas que de tanto leerlos y releerlos los vas haciendo tan propios que solo es cuestión de tiempo que te hagan arrancarte con los sentimientos que proponen... y de eso sabes tú mucho.
Un abrazote, Juan, y gracias por estos momentos.
 
Muy bonita tu glosa a Ruben Dario donde plasmas sentimientos de inquietud y dolor por las heridas recibidas durante nuestras vivencias. Me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
A vivir vinimos; y eso mismo es lo que nos hace sentir, para lo bueno y lo malo.
Y que sigan las vivencias para estos eternos supervivientes que somos.
Muchas gracias, Paloma, y un abrazote hasta la capital.
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Alonso!!!!
Un maravilloso poema nos compartes en Casa.
No sólo es la estructura y la rima, es el perfecto acompañamiento de tus versos con los de Rubén Darío y el sentido de la imagen llevando al lector a la reflexión, donde sales airoso, desde mi humilde mirada, pues parece como si se hubiesen sentado a escribir juntos este magnífico lienzo poético.
Grato placer recorrerlo
Un abrazo hasta tu espacio Alonso
Camelia
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Mi enhorabuena, Alonso. Has glosado perfectamente esos versos de Darío, manteniendo el hilo conductor de tus propios cuartetos alejandrinos (que por cierto no tienen fallo alguno en todos sus hemistiquios y ritmos). Tu sensibilidad es alta, y queda troquelada en esas estrofas de elevado lirismo, enmarcado en profundas emociones y sensaciones de carácter filosófico.
Todos tus versos son maravillosos, y quiero reseñar estos dos:

""maldita la erosión del múltiple accidente""

""nos duele más el ansia que existe en el motivo;""

Te abrazo con admiración y cariño, querido amigo.
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Algún sentido tendrá el vivir aunque no se le encuentre.
Espera al proximo nivel de consciencia para hayar el sentido.
Buena glosa sobre el movimiento poético que ha nacido en América.
Un cordial saludo.
Castro.
 
Tono existencialista el de tu glosa, evocando quizás las penurias de Sísifo. El precio de la alegría es el dolor, cosas de la naturaleza humana.

Me han gustado tus cuartetos alejandrinos, glosando esos versos de un Darío que abandonó un poco sus divertimentos para hablarnos de la vida...

abrazo
J.
Existencialista salió el poema intentando seguir la estrofa original; pero no le veo relación con la leyenda mitológica de Sísifo que más bien veo cabezonería de seguir vivo.
Este es el poema, "Lo fatal", que más me gusta de Rubén Darío, y creo que es por ese fatalismo que lleva adosado a la existencia.
Muchas gracias, Jorge, y un abrazo desde estos campos en día festivo.
 
Apreciado Alonso, cuánta grandeza hay en tu pluma, la mas llamativa: la autenticidad de tu voz poética, que no engaña, que se entrega en cada verso ...gracias compañero por tu poesía que me reconcilia con este mundo nuestro.
Rubén Darío, ¡qué gran reto!, ese poema suyo es tan grande, esos versos tan hermosos y desgarradores que se clavan en el alma de lector ...has hecho un excelente trabajo Alonso del que destaco este primer cuarteto ...

"Dichoso el árbol que es apenas sensitivo",
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.


Un abrazo con admiración y afecto.
Isabel​
Hola Isabel, que es ese tono fatalista del poema original el que siempre me gustó y el que intenté seguir en esta glosa al primer cuarteto.
Nos gusta leer y escribir, y a eso vinimos con mejores o peores resultados pero poniendo toda la piedra en el asador, je je.
Muchas gracias por venir un ratito y yo que te lo agradezco.
Un abrazote hasta tu isla con refugio incluido.
 
No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Me has dejado tan boquiabierto con esta glosa al maestro, Alonso que, ¡todavía estoy intentando sacar la "mosca" que se me ha metido!
Magistral tu puesta en escena sobre la vida y el dolor. Ese acento tuyo en el "dolor psicológico" es tan cierta como el amor pues, en éste, sufre más quien desconfía que, quien confiado, amando, muere.
Gracias por tu regalo en este día.
Un abrazo de este admirador tuyo.
 
El eje de este poema se pudiera entender con facilidad en este par de versos:


pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.


El sujeto amedrentado por una existencia de cargas, de obligaciones físicas, pues, la metonimia del remo y la galera, así lo indica; lo sobrelleva a duras penas, y su psiquis, evidentemente, no ha logrado aceptar este modus vivendi. El sujeto no se ha adaptado a una rutina mecánica, más bien de subsistencia corporal. Me parece haber entendido, que el meollo de este poema es un ruego muy intuitivo que añora las liviandades que promete la distención, la vaguería. A tal punto es la queja del individuo que anuncia una expresión irreverente, por ser éste un apóstata o quizá sea la voz del desespero:

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
 
Última edición:
Que sonido , ritmo y buen recitado además de sus bellísimos versos , das a tu glosa de Rubén Darío, me encanta tu poesía marga.
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Siempre he dicho que tienes el don de la palabra como manifiesto simbólico de toda la sensibilidad que te mueve a escribir bellezas como esta glosa que es todo un homenaje a Rubén Darío, a la vida, a ser como un árbol que nunca es ajeno a sentir el entorno. Exquisito tu poema poeta Alonso, saludos a la vuelta y un abrazo a la llegada.
 
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Rubén Darío


Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
que se deja llevar incluso por el viento,
que espera primaveras para volverse aliento
y a sus muertes resiste, albura de lo esquivo.

Dichosa la finura de la arena y el polvo
y más la piedra dura, porque esa ya no siente,
maldita la erosión del múltiple accidente
sangrante que es la herida que con el tiempo azolvo.

No nos duelen los años ni el tiempo ni la espera,
nos duele más el ansia que existe en el motivo;
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
en el esfuerzo eterno del remo y la galera.

Hoy, callarme podría mas digo abiertamente
que es tránsito la vida, una quimera el cielo,
y entre colores siento que no hay peor desvelo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Cualquier alago amigo Alonso..., bueno solo siento que tu poesía es de mucha calidad y me gusto que pusieras los versos entrelazados y se nota una gran fluidez, y esa gran y enorme pulcritud que se palpa en tus versos, me sorprende que no publiques en clásica competitiva tu poesía es de una energía que se palpa llena de virtudes.

Todo un gran placer amigo Alonso Vincent abrazos.
 
Alonso!!!!
Un maravilloso poema nos compartes en Casa.
No sólo es la estructura y la rima, es el perfecto acompañamiento de tus versos con los de Rubén Darío y el sentido de la imagen llevando al lector a la reflexión, donde sales airoso, desde mi humilde mirada, pues parece como si se hubiesen sentado a escribir juntos este magnífico lienzo poético.
Grato placer recorrerlo
Un abrazo hasta tu espacio Alonso
Camelia
Este ha sido siempre el poema que más me ha gustado de Rubén Darío, "Lo fatal". Había que hacer algo, y solo se me ocurrió intentar meterme en sus letras para hilvanar las mías.
Me identifico con las piedras y con los árboles facilmente... y con las tristezas ajenas.
Muchas gracias, Camy, y un abrazote de estos poéticos con cariño.
 
Mi enhorabuena, Alonso. Has glosado perfectamente esos versos de Darío, manteniendo el hilo conductor de tus propios cuartetos alejandrinos (que por cierto no tienen fallo alguno en todos sus hemistiquios y ritmos). Tu sensibilidad es alta, y queda troquelada en esas estrofas de elevado lirismo, enmarcado en profundas emociones y sensaciones de carácter filosófico.
Todos tus versos son maravillosos, y quiero reseñar estos dos:

""maldita la erosión del múltiple accidente""

""nos duele más el ansia que existe en el motivo;""

Te abrazo con admiración y cariño, querido amigo.
Y seguimos adelante entre las erosiones y los accidentes, que son la vida.
Muchas gracias, José, por venir un rato y entre lecturas regalar ilusión... y yo contento de encontrarme con ella a la vuelta del retiro.
Por aquí nos seguimos viendo, en este apartado que tanto nos propone.
Un abrazote y nos vemos en tus letras.
 
Algún sentido tendrá el vivir aunque no se le encuentre.
Espera al proximo nivel de consciencia para hayar el sentido.
Buena glosa sobre el movimiento poético que ha nacido en América.
Un cordial saludo.
Castro.
Muchísimo significado tiene este vivir que nos lleva y nos trae, eso sin duda, y es la consciencia su sustento. Y en esa consciencia hallamos los diferentes puntos de vista y de ánimos que hacen visible sus interpretaciones.
Interpretación fue y un intento de simbiosis de esta estrofa de Rubén Darío con los versos que a un servidor le sugirieron.
Muchas gracias, Castro, y un abrazo a la vuelta a la civilización.
 
Me has dejado tan boquiabierto con esta glosa al maestro, Alonso que, ¡todavía estoy intentando sacar la "mosca" que se me ha metido!
Magistral tu puesta en escena sobre la vida y el dolor. Ese acento tuyo en el "dolor psicológico" es tan cierta como el amor pues, en éste, sufre más quien desconfía que, quien confiado, amando, muere.
Gracias por tu regalo en este día.
Un abrazo de este admirador tuyo.
Hola Aramis, con alegría y con ganas de emprender de nuevo las sendas que la poesía y los poetas propongan.
Un gran abrazo y un enorme agradecimiento, compañero poeta, y nos vemos en tus letras; que ando unos meses desconectado pero con muchas ganas de leer y de ponerme al día, en la medida de lo posible.
 
El eje de este poema se pudiera entender con facilidad en este par de versos:





El sujeto amedrentado por una existencia de cargas, de obligaciones físicas, pues, la metonimia del remo y la galera, así lo indica; lo sobrelleva a duras penas, y su psiquis, evidentemente, no ha logrado aceptar este modus vivendi. El sujeto no se ha adaptado a una rutina mecánica, más bien de subsistencia corporal. Me parece haber entendido, que el meollo de este poema es un ruego muy intuitivo que añora las liviandades que promete la distención, la vaguería. A tal punto es la queja del individuo que anuncia una expresión irreverente, por ser éste un apóstata o quizá sea la voz del desespero:
Hola, compañero Lucevelio, y muchas gracias por tu presencia y análisis.
Intenté seguir en este poema una idea principal, que es la que me propuso la estrofa glosada de Rubén: vivir duele, y ese dolor es proporcional al grado de sensibilidad del que vive.
Pero, ¿qué seríamos sin el sentir que nos integra en un todo?
Veo el poema como un canto de "un alguien" en el que las cuitas humanas dejaron sus huellas, precisamente por haber sentido.
Un saludo amigo.
 

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