alguien

Ricardo Alvarez

Poeta que considera el portal su segunda casa


Ella que peregrinó

el tiempo de los verdes pinos

en la hora del celeste acacia,

llevó sus ojos de fantasía

con ígnea nitidez de lava.


En el orbe expone su figura de carne.

circula al incipiente ocaso fuentes de plazas

nocturnas y transita con sus pies de agua

rúas con afanes

donde se obnubila giran reflejo de cristales.


Sonámbula y con hambre

camina tras su sombra y

en cada paso diluye una aurora.

Señora de nadie.

Dama de Alguien.

Ha rentado su mortaja eterna

en el oneroso menú de las tinieblas,

cuando abre la puerta de su loft

entra primero su soledad de alma que inverna,

diseña pálidas guirnaldas en lápida anticipada.


La noche entra con sus muertos

por las ventanas,

el aire desvencijado de sus amores

huye sin saludo

por la escrudiñosa mirilla de su portada.

Su corazón se hizo madero de violín incierto,

rasgando su arcón en la ópera

donde cantan las serpientes su emboscada.


Los ángeles amanecen derrumbados al espejo

y se diluyen al giro de su cuello en reflejo.

Su desértica mirada se torna aislada

en la planta plástica de clorofila inventada

y siembra su maceta sarcástica.

La anegada riada en sus lágrimas sueltan brea

y el balcón acopia su tristeza maculada.




De mi libro PLANETA HUMANO - Ed. TIERRA FIRME. BUENOS AIRES - ARGENTINA

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.
 


Ella que peregrinó

el tiempo de los verdes pinos

en la hora del celeste acacia,

llevó sus ojos de fantasía

con ígnea nitidez de lava.


En el orbe expone su figura de carne.

circula al incipiente ocaso fuentes de plazas

nocturnas y transita con sus pies de agua

rúas con afanes

donde se obnubila giran reflejo de cristales.


Sonámbula y con hambre

camina tras su sombra y

en cada paso diluye una aurora.

Señora de nadie.

Dama de Alguien.

Ha rentado su mortaja eterna

en el oneroso menú de las tinieblas,

cuando abre la puerta de su loft

entra primero su soledad de alma que inverna,

diseña pálidas guirnaldas en lápida anticipada.


La noche entra con sus muertos

por las ventanas,

el aire desvencijado de sus amores

huye sin saludo

por la escrudiñosa mirilla de su portada.

Su corazón se hizo madero de violín incierto,

rasgando su arcón en la ópera

donde cantan las serpientes su emboscada.


Los ángeles amanecen derrumbados al espejo

y se diluyen al giro de su cuello en reflejo.

Su desértica mirada se torna aislada

en la planta plástica de clorofila inventada

y siembra su maceta sarcástica.

La anegada riada en sus lágrimas sueltan brea

y el balcón acopia su tristeza maculada.




De mi libro PLANETA HUMANO - Ed. TIERRA FIRME. BUENOS AIRES - ARGENTINA

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.
Todo un cumulo de sensaciones que dejan un ritmado
sendero de melancolia. enfrentarse a ella -posiblemente
la muerte- deja na profundidad de papel que se ve
superado por la emanacion de una tristeza ultima
el poema es intenso y de lineas sutiles que alimentan
el sentimiento expresado.
saludos por la magia de tus lineas. luzyabsenta
 
Todo un cumulo de sensaciones que dejan un ritmado
sendero de melancolia. enfrentarse a ella -posiblemente
la muerte- deja na profundidad de papel que se ve
superado por la emanacion de una tristeza ultima
el poema es intenso y de lineas sutiles que alimentan
el sentimiento expresado.
saludos por la magia de tus lineas. luzyabsenta
te agradezco luzyabsenta. mis saludos cordiales
 

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