Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Una tarde cualquiera de esas tardes serenas,
encenderé un cigarro y recordaré mis penas,
me quedaré pensando, tu negro pelo largo,
tu boca roja mía, y el beso más amargo.
Ese beso del adiós, el que más me ha dolido,
el último en la boca con el que me has herido,
con el que tú borraste los dulces besos míos,
con el que me dejaste los ojos más umbríos.
Gritaré que yo te ame, mientras se alcé la bruma,
mientras el día acabe y el gran amor resuma,
en uno de tus besos, el que más me ha dolido,
el último en los labios, que me trajo el olvido.
Terminando el cigarro secare mi mejilla,
ha de ser, la última vez, que mi alma se humilla,
por uno de tus besos, el que más me ha dolido,
el que cruel me ha dejado sin coraza y perdido.
encenderé un cigarro y recordaré mis penas,
me quedaré pensando, tu negro pelo largo,
tu boca roja mía, y el beso más amargo.
Ese beso del adiós, el que más me ha dolido,
el último en la boca con el que me has herido,
con el que tú borraste los dulces besos míos,
con el que me dejaste los ojos más umbríos.
Gritaré que yo te ame, mientras se alcé la bruma,
mientras el día acabe y el gran amor resuma,
en uno de tus besos, el que más me ha dolido,
el último en los labios, que me trajo el olvido.
Terminando el cigarro secare mi mejilla,
ha de ser, la última vez, que mi alma se humilla,
por uno de tus besos, el que más me ha dolido,
el que cruel me ha dejado sin coraza y perdido.
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