Casanova
Poeta recién llegado
Sentì el retorno de tus lentos pasos,
a travès de mi estancia desolada.
Vas sin rumbo al umbral de tus fracasos,
y hoy de ti, ya no quiero saber nada.
En mis gélidas noches, de inclemencia,
esperaba escuchar tu voz ,que un día,
llenara de ilusiones mi existencia
con tu cruel y escondida brujería.
!A què has venido, para què regresas!
¿Nuevamente a sembrarme una ilusiònsiòn?
Ya no quiero escuchar falsas promesas,
y murió para mí tu tentación.
Nunca olvido mis noches de quebranto,
cuando, entonces, clamé que regresaras
a calmar la borrasca de mi llanto,
mas nunca imaginè que me olvidaras.
Hoy te acuerdas de quién, sin condiciones,
te dio su amor, sin reprocharte nada;
pero el fin de tus malas intenciones
te ha llegado al final de la jornada.
¿Dònde están las promesas que me hiciste?
¿Dònde el fuego voraz de aquellos besos;
¿aquel amor que un día me fingiste
y el falso drama de tus embelesos?
Flor ilusa, luciérnega del mal;
ya no quiero los besos de tu boca.
Eres hoja que arrastra el arrabal,
y una diosa, que ya no me proboca.
Efímera amapola del camino:
ya no embriaga tu aroma la rivera;
eres sólo en mi senda un torbellino
y la sombra sutil de una quimera...
Mariposa nocturna de los montes:
has perdido el embrujo de tus alas
y el fulgor de los claros horizontes,
que un dìa embrujaras con tus galas.
Golondrina viajera del ocaso,
cansada de volar sobre los mares:
ya ves que tu aventura fue un fracaso,
y esta mudo el laùd de tus cantares.
Ya no quiero cruzarme en tu camino.
No quisiera volver a ver tus ojos:
fuiste sombra en la luz de mi destino,
y un dardo clavado en mis despojos.
Te digo adiós ,por siempre, lisonjera...
ya no quiero los besos de tu boca
eres sólo un fantasma en mi frontera
y una y una diosa, que ya no me provoca...
hoy boy solo a mi última morada
a enterrar el alijo de mis penas.
Ya no eres la ninfa idolatrada
que ató mi corazón con sus cadenas.
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