ropittella
Poeta veterana en el Portal
La parca -esa maldita-
me dejó sin palabras
pero dejó las tuyas.
No se llevó nada en definitiva,
no puede la cobarde
hacer de las suyas
con la eterna Poesía,
nunca podrá enfrentarse
con el fuego que arde
en tus ovillejos de algarabía.
Siento que me perdí la oportunidad
de agradecerte como debiera:
tanta humildad, tanta paciencia,
tanta calma.
Perdón, sé que no soy digna
de escribir esta elegía,
por mi mediocre habilidad
y por la desesperante tristeza
que me agujerea el alma
Lloro - ese llanto que se llora
por sentir una pérdida-
y eso es muy egoísta...
Cuando un pilar se quiebra,
la casa se derrumba
si no se apuntala
con la misma noble materia.
Para que no suceda
habremos de utilizar
tu atenta sinceridad,
todo el bien de tu hombría,
la claridad innegable
que te daba la autoridad
de la palabra impecable,
como puntual ejemplo
de enseñante honorable.
Eduardo:
¡Gracias por tu legado!
Para seguir construyendo
este mundo de belleza
te nos has adelantado,
a preparar en el paraíso
tus clases de maestría excelsa,
libre ya de los dolores del cuerpo.
Porque vos fuiste en el plano de esta vida
lo mejor que puede ser un Poeta:
justo, preciso...
¡Ay! amiguísimo necesario:
te saludo
hasta que volvamos a vernos,
que será
si es que alguna vez logro algún mérito
para entrar en tu Escuela,
allá, en el cielo infinito
de los hombres inmensos.
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