Hay una especie de revolución natural en todo lo que rodea a los murciélagos
solo salen por la noche
cuando todos los demás animales están respetando el pacto sagrado
de silencio y descanso nocturno
que firmaron en la notaria de Darwin
y también son los únicos mamíferos que vuelan
pero no vuelan con la armonia de los pájaros
a los que parece que les gusta planear como si describieran una melodia
clásica
de celebración de la vida
como si amaran el mundo
y sus cosas
y quisieran hacer un vuelo bonito
para festejarlo
los murciélagos dan vueltas y giran
como una partitura sin reglas
como si no estuvieran de acuerdo con las cosas de la vida
y como si fueran a chocar entre ellos
o contra la pared del edifcio de enfrente
o contra mi
que me apoyo en la terraza a escuchar sus canciones
sin armonía
ni melodia
pero hay algo hipnótico en su vuelo
desigual
y repetetivo
que es todo sentimiento
y que me lleva al hombre primitivo
y tiro el cigarro
desde el sexto
y pueden escucharlo cuando choca contra el suelo
ayer me intentaba encender el último cigarro en la puerta del pub
con los oídos pitando
pero era toda una aventura
y no podía
y aunque se me caía al suelo lo seguía notando en los labios
lo recogí y aun estaba un mechero dándome fuego
tuve que agarrarle de la muñeca con mis dos manos
para poder encenderlo sin que me quemara la cara
la mañana nos había asaltado
por no hacer caso a los presagios
y a la claridad
reflejada en las ventanas
yo creo que dejé el coche en la calle esa que cruza que había como
un edifcio azul con un foso rodeándolo y enormes pináculos
pero yo vivo aquí al lado
y se perfectamente que no hay ningún castillo gótico
así que le dije
que el edifcicio ese estaba por ahí, si,
pero que haría bien cogiendo un taxi
yo estaba hipnotizado por las calles sin un alma
solo se escuchaba el sonido del camión de la basura
el de un coche que pasaba
el de una tienda abriendo su reja metálica golpeando al silencio con fuerza
y las articulaciones de unas rodillas desnudas caminando al trabajo
y me gustaría morderlas
me gustaria
chuparle sus engranajes
y no dejar una sola gota de sangre
pero los señores con el periódico bajo el brazo
parecen cazavampiros
con la estaca dominical llena de titulares de deportes
y de noticias
para clavármela en el corazón
solo salen por la noche
cuando todos los demás animales están respetando el pacto sagrado
de silencio y descanso nocturno
que firmaron en la notaria de Darwin
y también son los únicos mamíferos que vuelan
pero no vuelan con la armonia de los pájaros
a los que parece que les gusta planear como si describieran una melodia
clásica
de celebración de la vida
como si amaran el mundo
y sus cosas
y quisieran hacer un vuelo bonito
para festejarlo
los murciélagos dan vueltas y giran
como una partitura sin reglas
como si no estuvieran de acuerdo con las cosas de la vida
y como si fueran a chocar entre ellos
o contra la pared del edifcio de enfrente
o contra mi
que me apoyo en la terraza a escuchar sus canciones
sin armonía
ni melodia
pero hay algo hipnótico en su vuelo
desigual
y repetetivo
que es todo sentimiento
y que me lleva al hombre primitivo
y tiro el cigarro
desde el sexto
y pueden escucharlo cuando choca contra el suelo
ayer me intentaba encender el último cigarro en la puerta del pub
con los oídos pitando
pero era toda una aventura
y no podía
y aunque se me caía al suelo lo seguía notando en los labios
lo recogí y aun estaba un mechero dándome fuego
tuve que agarrarle de la muñeca con mis dos manos
para poder encenderlo sin que me quemara la cara
la mañana nos había asaltado
por no hacer caso a los presagios
y a la claridad
reflejada en las ventanas
yo creo que dejé el coche en la calle esa que cruza que había como
un edifcio azul con un foso rodeándolo y enormes pináculos
pero yo vivo aquí al lado
y se perfectamente que no hay ningún castillo gótico
así que le dije
que el edifcicio ese estaba por ahí, si,
pero que haría bien cogiendo un taxi
yo estaba hipnotizado por las calles sin un alma
solo se escuchaba el sonido del camión de la basura
el de un coche que pasaba
el de una tienda abriendo su reja metálica golpeando al silencio con fuerza
y las articulaciones de unas rodillas desnudas caminando al trabajo
y me gustaría morderlas
me gustaria
chuparle sus engranajes
y no dejar una sola gota de sangre
pero los señores con el periódico bajo el brazo
parecen cazavampiros
con la estaca dominical llena de titulares de deportes
y de noticias
para clavármela en el corazón
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