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la plegaria

Ricardo Alvarez

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Dios...

Dios mío!

Baja tu oído de escucha

que ya mis plegarias no tocan

la altura de la estrella

y de mis hijos a mi madre

se abre una brecha de puerta desnuda

cuando andan su noche sin ropa

y la pena me retuerce el alma/


Dura labor diaria hastiada, sin paz, sin honores,

sin miga ni riñones en calma/


Baja tus limites de cielo y tus delgadas manos copiosas

que las mías son aceptadas como mendrugo

y cada esquina me rechaza en su ochava,

como si las puertas tuvieran dientes

y la vida se me hace duro declive/

Alud de guijarros, diluvio de meteorito/

Al ver en la lluvia los pies descalzos de mis niños/


Esta angustia que quema

con el vacío ardor del estomago ácido,

permanente percute su tornillo frío en mis sienes

y llego a la pregunta...

Para que utilidad he nacido?


Me empujan, patean y golpean tanto los dolores

que mis venas de cuello fatigadas

y mis vísceras de puñetazo

van golpe a golpe gritando inútil con su voz muda/


¡Dios! Oye mi lamento/

Tendré que armar un clan de amor macilento

donde floten las bocas vacías en un mar de peces muertos

o desatar la furia salvaje de la sangre en asonada

hasta que las sordas puertas mastiquen su propia piedra?

¡Respóndeme Dios!

Porque mis rotos zapatos

ya andan el camino de la rebelde fiebre/
 
¡Dios...

Dios mío!

Baja tu oído de escucha

que ya mis plegarias no tocan

la altura de la estrella

y de mis hijos a mi madre

se abre una brecha de puerta desnuda

cuando andan su noche sin ropa

y la pena me retuerce el alma/


Dura labor diaria hastiada, sin paz, sin honores,

sin miga ni riñones en calma/


Baja tus limites de cielo y tus delgadas manos copiosas

que las mías son aceptadas como mendrugo

y cada esquina me rechaza en su ochava,

como si las puertas tuvieran dientes

y la vida se me hace duro declive/

Alud de guijarros, diluvio de meteorito/

Al ver en la lluvia los pies descalzos de mis niños/


Esta angustia que quema

con el vacío ardor del estomago ácido,

permanente percute su tornillo frío en mis sienes

y llego a la pregunta...

Para que utilidad he nacido?


Me empujan, patean y golpean tanto los dolores

que mis venas de cuello fatigadas

y mis vísceras de puñetazo

van golpe a golpe gritando inútil con su voz muda/


¡Dios! Oye mi lamento/

Tendré que armar un clan de amor macilento

donde floten las bocas vacías en un mar de peces muertos

o desatar la furia salvaje de la sangre en asonada

hasta que las sordas puertas mastiquen su propia piedra?

¡Respóndeme Dios!

Porque mis rotos zapatos

ya andan el camino de la rebelde fiebre/
Pesares abiertos, buscar espacios en esa vinculacion con
el supremo. abrir la voz y dejar que el sentimeintos
absorba circulos de materia y lucha. un poema muy
intimo y a la vez inteso. felicidades y saludos de luzyabsenta
 
¡Dios...

Dios mío!

Baja tu oído de escucha

que ya mis plegarias no tocan

la altura de la estrella

y de mis hijos a mi madre

se abre una brecha de puerta desnuda

cuando andan su noche sin ropa

y la pena me retuerce el alma/


Dura labor diaria hastiada, sin paz, sin honores,

sin miga ni riñones en calma/


Baja tus limites de cielo y tus delgadas manos copiosas

que las mías son aceptadas como mendrugo

y cada esquina me rechaza en su ochava,

como si las puertas tuvieran dientes

y la vida se me hace duro declive/

Alud de guijarros, diluvio de meteorito/

Al ver en la lluvia los pies descalzos de mis niños/


Esta angustia que quema

con el vacío ardor del estomago ácido,

permanente percute su tornillo frío en mis sienes

y llego a la pregunta...

Para que utilidad he nacido?


Me empujan, patean y golpean tanto los dolores

que mis venas de cuello fatigadas

y mis vísceras de puñetazo

van golpe a golpe gritando inútil con su voz muda/


¡Dios! Oye mi lamento/

Tendré que armar un clan de amor macilento

donde floten las bocas vacías en un mar de peces muertos

o desatar la furia salvaje de la sangre en asonada

hasta que las sordas puertas mastiquen su propia piedra?

¡Respóndeme Dios!

Porque mis rotos zapatos

ya andan el camino de la rebelde fiebre/
Desgarrada plegaria sin duda esta para ese Dios tan silencioso y tantas veces, al que, sin embargo, acudimos muchos con insistencia.
Con mis afectos y un saludo muy cordial.
Salvador.
 
¡Dios...

Dios mío!

Baja tu oído de escucha

que ya mis plegarias no tocan

la altura de la estrella

y de mis hijos a mi madre

se abre una brecha de puerta desnuda

cuando andan su noche sin ropa

y la pena me retuerce el alma/


Dura labor diaria hastiada, sin paz, sin honores,

sin miga ni riñones en calma/


Baja tus limites de cielo y tus delgadas manos copiosas

que las mías son aceptadas como mendrugo

y cada esquina me rechaza en su ochava,

como si las puertas tuvieran dientes

y la vida se me hace duro declive/

Alud de guijarros, diluvio de meteorito/

Al ver en la lluvia los pies descalzos de mis niños/


Esta angustia que quema

con el vacío ardor del estomago ácido,

permanente percute su tornillo frío en mis sienes

y llego a la pregunta...

Para que utilidad he nacido?


Me empujan, patean y golpean tanto los dolores

que mis venas de cuello fatigadas

y mis vísceras de puñetazo

van golpe a golpe gritando inútil con su voz muda/


¡Dios! Oye mi lamento/

Tendré que armar un clan de amor macilento

donde floten las bocas vacías en un mar de peces muertos

o desatar la furia salvaje de la sangre en asonada

hasta que las sordas puertas mastiquen su propia piedra?

¡Respóndeme Dios!

Porque mis rotos zapatos

ya andan el camino de la rebelde fiebre/
Muy bello e intenso, versos que transmiten cierto desasosiego. Un abrazo amigo Ricardo. Paco.
 
Pesares abiertos, buscar espacios en esa vinculacion con
el supremo. abrir la voz y dejar que el sentimeintos
absorba circulos de materia y lucha. un poema muy
intimo y a la vez inteso. felicidades y saludos de luzyabsenta
gracias estimado luzyabsente. mis saludos. buenos días para vos
 
Desgarrada plegaria sin duda esta para ese Dios tan silencioso y tantas veces, al que, sin embargo, acudimos muchos con insistencia.
Con mis afectos y un saludo muy cordial.
Salvador.
gracias Salvador. mis saludos cordiales con afecto poeta.
 

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