Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Concreta, irrefutable, iridiscente,
resuelta en luz y en sombra presentida,
tu esbozo de mujer se consolida
en asombroso colmo del presente.
Tu piel, multiplicado labio ardiente,
hostil a la penumbra interrumpida,
se hace brasa carnal, lava encendida
en repentino afán concupiscente.
El derredor en ti se arremolina
al conjuro de tanto asentamiento
pues no alumbra sin ti y en ti culmina.
Y es tanta la presencia del momento
y tal el resplandor que se adivina
que ya muero en tu hoguera a fuego lento.
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