calammaro
Poeta asiduo al portal
Que no ahorquen campanas al repicar de mis pies,
si al irme, te echo de menos...
Que no le den simientes, ni lastres,
ni ojillos llorosos a medias mangas...
No quiero ser el héroe que te robe
el aliento , ni los besos que nunca
fueron míos, que nunca serán míos...
Que no hagan novillos los gallos,
trayendo ésta escandalera,
que no te vendan la pulpa que dejan
laa rosas, tras las espinas,
si quieres tocar el cielo te presto
mis alas,
si quieres conocer mis adentros
te doy mis infiernos...
Será esta presunción de inocencia que me hace quererte, a sabiendas que tú no me quieras?,
serán estas olas tan huérfanas de mar, que van borrando mis huellas?,
serán los caballos bastardos que te
alejaron, dejando herraduras oxidadas ...
Y ahora que achico vendavales,
ahora que probé el sabor a ceniza,
ahora que no estás, más noto tu presencia...
Entre las ruyas que cubrían mi piel,
entre penachos cosidos al costado,
entre los zarzales de éste corazón pinto, que brama las ausencias...
Bostezan mis uñas si ya no te arañan
los sueños,
gimotea este reflejo perenne, y se enroca...
Igual que los crisantemos,
igual que los yuyos que crecen en
mi alma, como enredaderas,
igual que aquella tarde que dijiste
adiós...
Igual... Igual que se amotinan las palabras en mi boca, por no salir
a tiempo, difuminadas y escarpadas,
como las montañas que traían el eco
de mis sentimientos...
Todo queda en nada, en vacío, en soledad... en el reiterado esfuerzo
tratando de olvidarte, a base de recuerdos...
Así, una y otra vez más.
si al irme, te echo de menos...
Que no le den simientes, ni lastres,
ni ojillos llorosos a medias mangas...
No quiero ser el héroe que te robe
el aliento , ni los besos que nunca
fueron míos, que nunca serán míos...
Que no hagan novillos los gallos,
trayendo ésta escandalera,
que no te vendan la pulpa que dejan
laa rosas, tras las espinas,
si quieres tocar el cielo te presto
mis alas,
si quieres conocer mis adentros
te doy mis infiernos...
Será esta presunción de inocencia que me hace quererte, a sabiendas que tú no me quieras?,
serán estas olas tan huérfanas de mar, que van borrando mis huellas?,
serán los caballos bastardos que te
alejaron, dejando herraduras oxidadas ...
Y ahora que achico vendavales,
ahora que probé el sabor a ceniza,
ahora que no estás, más noto tu presencia...
Entre las ruyas que cubrían mi piel,
entre penachos cosidos al costado,
entre los zarzales de éste corazón pinto, que brama las ausencias...
Bostezan mis uñas si ya no te arañan
los sueños,
gimotea este reflejo perenne, y se enroca...
Igual que los crisantemos,
igual que los yuyos que crecen en
mi alma, como enredaderas,
igual que aquella tarde que dijiste
adiós...
Igual... Igual que se amotinan las palabras en mi boca, por no salir
a tiempo, difuminadas y escarpadas,
como las montañas que traían el eco
de mis sentimientos...
Todo queda en nada, en vacío, en soledad... en el reiterado esfuerzo
tratando de olvidarte, a base de recuerdos...
Así, una y otra vez más.