Luminosamente.
Luminosamente
escribo palabras
al borde de su nombre,
como una silueta enhebrada
a la altura de sus ojos nocturnos.
Escribo palabras
para podar el azul de sus sueños
para dejar en los cerezos de su boca
la soledad desfondada
del tibio corazón.
Escribo palabras,
las dejo en la nuca de un piano
tocando nostalgias:
en círculos, escribiendo
el abecedario de sus costillas.
(Del poemario “Azul y Amarillo”)
EBAN