Mr.Hellmet
Poeta recién llegado
¿Cómo suele reaccionar el mediocre ante los aspectos negativos de la sociedad? reprobando las acciones de aquellos que gozan de los privilegios que esta ofrece.
Son escasas las personas que, de manera activa, tratan de mejorar la calidad de vida de los individuos o colectivos que se encuentran en situaciones desfavorables, como de hambruna, pobreza u otros estados que vuelven penosa su experiencia vital. Pero en el ámbito de la dialéctica, donde solo se requiere el esfuerzo de un ligero proceso deliberativo (que muchos, me atrevería a decir, ni se molestan en hacer) todo el mundo se siente, en mayor o menor medida, tentado a hablar de ciertos temas de los cuales, ni tienen conocimiento directo, ni han querido siquiera informarse, lo cual suele llevar a la defensa de ideas que a oídos ajenos (como son los míos) resulten cómicos e incluso degradantes.
Un ejemplo de esto lo encuentro en esos "reivindicadores sociales" que, sin realizar ninguna labor práctica de ayuda ni implicarse directamente en la defensa del desamparado, (quizás seria mas correcto llamarlos oradores sociales) creen ver la solución de la desigualdad en la censura de los excesos o caprichos que comente la parte privilegiada de esta y que parecen ser la antítesis de las miserias sufridas por el otro grupo. Dejando a un lado la ligera hipocresía que se encuentra en esta clase de personas, lo verdaderamente reprochable es la mediocridad que se desprende de tal afirmación.
Su "ayuda" no consiste en tratar de elevar al desfavorecido a la misma altura que el resto de la sociedad, sino en degradar a aquellos que gozan de los aspectos favorables de esta y que disfrutan de privilegios que al primer grupo no le son accesibles. De esta manera, se desvirtúa el ocio a causa del sufrimiento: se critica la copiosidad por la existencia de la pobreza y se defiende a austeridad, se critica la gula por el hambre en el mundo y se defiende la mesura en la alimentación, se critica el consumo de estupefacientes por la existencia de drogodependientes y se defiende la abstinencia, y así con múltiples aspectos de la vida.
Esta solución no opta por la ayuda específica y directa de los que se encuentran en una situación de inferioridad, tratando de conseguir que alcancen el mismo nivel, tanto material como personal, que el resto de la sociedad, sino que busca el empobrecimiento de la experiencia vital de la mayoría privilegiada para llegar a una situación de equidad. Su forma de acabar con las desigualdades no es elevando a los desfavorecidos, sino degradando a los beneficiados.
Esta clase de pensamientos, son inútiles a nivel práctico, pues no existe una "termodinámica social" donde la cantidad de calidad de vida sea constante y al rebajar la de un grupo aumente la del otro, el rebajar el nivel de vida de una persona, afecta al nivel de vida de esa persona, nada mas y quizás al de su familia y allegados (cabe aclarar que estamos hablando de casos genéricos y de la media de la población, aquellos que viven en la opulencia y la riqueza mas absoluta o que se ganan la vida malogrando la de otros merecen una consideración aparte) pero no tendrá consecuencia en personas fuera de su circulo. Si bien la moderación colectiva en ciertos aspectos vitales puede favorecer el igualamiento de las condiciones de existencia, el autentico cambio viene con la acción directa y practica dirigida hacia el colectivo o persona afectada.
Por eso, "oradores sociales", creo que con vuestra defensa a la austeridad y la moderación solo quereís acallar vuestras conciencias, pues es fácil sentir empatía por el desfavorecido, pero difícil actuar a su favor, pero ante todo, y lo que mas me repugna de vosotros, degradadores del mundo, negadores de la vida, promulgadores de la decadencia, es ese deseo de mantener lo abatido y empequeñecer lo elevado.
Pequeñas mentes solo pueden dar ideas pequeñas.
Son escasas las personas que, de manera activa, tratan de mejorar la calidad de vida de los individuos o colectivos que se encuentran en situaciones desfavorables, como de hambruna, pobreza u otros estados que vuelven penosa su experiencia vital. Pero en el ámbito de la dialéctica, donde solo se requiere el esfuerzo de un ligero proceso deliberativo (que muchos, me atrevería a decir, ni se molestan en hacer) todo el mundo se siente, en mayor o menor medida, tentado a hablar de ciertos temas de los cuales, ni tienen conocimiento directo, ni han querido siquiera informarse, lo cual suele llevar a la defensa de ideas que a oídos ajenos (como son los míos) resulten cómicos e incluso degradantes.
Un ejemplo de esto lo encuentro en esos "reivindicadores sociales" que, sin realizar ninguna labor práctica de ayuda ni implicarse directamente en la defensa del desamparado, (quizás seria mas correcto llamarlos oradores sociales) creen ver la solución de la desigualdad en la censura de los excesos o caprichos que comente la parte privilegiada de esta y que parecen ser la antítesis de las miserias sufridas por el otro grupo. Dejando a un lado la ligera hipocresía que se encuentra en esta clase de personas, lo verdaderamente reprochable es la mediocridad que se desprende de tal afirmación.
Su "ayuda" no consiste en tratar de elevar al desfavorecido a la misma altura que el resto de la sociedad, sino en degradar a aquellos que gozan de los aspectos favorables de esta y que disfrutan de privilegios que al primer grupo no le son accesibles. De esta manera, se desvirtúa el ocio a causa del sufrimiento: se critica la copiosidad por la existencia de la pobreza y se defiende a austeridad, se critica la gula por el hambre en el mundo y se defiende la mesura en la alimentación, se critica el consumo de estupefacientes por la existencia de drogodependientes y se defiende la abstinencia, y así con múltiples aspectos de la vida.
Esta solución no opta por la ayuda específica y directa de los que se encuentran en una situación de inferioridad, tratando de conseguir que alcancen el mismo nivel, tanto material como personal, que el resto de la sociedad, sino que busca el empobrecimiento de la experiencia vital de la mayoría privilegiada para llegar a una situación de equidad. Su forma de acabar con las desigualdades no es elevando a los desfavorecidos, sino degradando a los beneficiados.
Esta clase de pensamientos, son inútiles a nivel práctico, pues no existe una "termodinámica social" donde la cantidad de calidad de vida sea constante y al rebajar la de un grupo aumente la del otro, el rebajar el nivel de vida de una persona, afecta al nivel de vida de esa persona, nada mas y quizás al de su familia y allegados (cabe aclarar que estamos hablando de casos genéricos y de la media de la población, aquellos que viven en la opulencia y la riqueza mas absoluta o que se ganan la vida malogrando la de otros merecen una consideración aparte) pero no tendrá consecuencia en personas fuera de su circulo. Si bien la moderación colectiva en ciertos aspectos vitales puede favorecer el igualamiento de las condiciones de existencia, el autentico cambio viene con la acción directa y practica dirigida hacia el colectivo o persona afectada.
Por eso, "oradores sociales", creo que con vuestra defensa a la austeridad y la moderación solo quereís acallar vuestras conciencias, pues es fácil sentir empatía por el desfavorecido, pero difícil actuar a su favor, pero ante todo, y lo que mas me repugna de vosotros, degradadores del mundo, negadores de la vida, promulgadores de la decadencia, es ese deseo de mantener lo abatido y empequeñecer lo elevado.
Pequeñas mentes solo pueden dar ideas pequeñas.
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