El horizonte

dimas claudio

Dimas Claudio
No recuerdo en que momento, en qué etapa de mi vida,

fui olvidando la aventura, de saber, que hay más allá.

De esa puerta, de esa esquina, a una nueva realidad.

La indolencia, la rutina, el temor o tal vez la misma edad,

apagaron sin querer y poco a poco mis ansias de libertad.


Hoy de pronto, me doy cuenta. No hay edad para arriesgar.

Si aún camino, si respiro, si me duele, es porque vivo.

Algo de ese niño soñador, que supe ser, vuelve a mi pecho.

Late el corazón, ríe mi boca, renacen ansias locas de volar.


Más allá del horizonte, seguro, hay tantas manos que tomar.

Lugares nuevos, miradas francas, promesas de amistad.

Me asalta la urgencia, parto urgente, dejo una carta a mis hijas.

Y quien sabe, tal vez en otra tierra amor mío, te vuelva a hallar.


Dimas
 
Waaoo!! Dimas.
Has escrito un temazo!

Muchos hemos caído al conformismo.
Sin luchar ni esmerarnos a seguir el camino.
Por diferentes motivos. Pero coincido contigo que es mas por dejadez que otra cosa.
Saludos.
No recuerdo en que momento, en qué etapa de mi vida,

fui olvidando la aventura, de saber, que hay más allá.

De esa puerta, de esa esquina, a una nueva realidad.

La indolencia, la rutina, el temor o tal vez la misma edad,

apagaron sin querer y poco a poco mis ansias de libertad.


Hoy de pronto, me doy cuenta. No hay edad para arriesgar.

Si aún camino, si respiro, si me duele, es porque vivo.

Algo de ese niño soñador, que supe ser, vuelve a mi pecho.

Late el corazón, ríe mi boca, renacen ansias locas de volar.


Más allá del horizonte, seguro, hay tantas manos que tomar.

Lugares nuevos, miradas francas, promesas de amistad.

Me asalta la urgencia, parto urgente, dejo una carta a mis hijas.

Y quien sabe, tal vez en otra tierra amor mío, te vuelva a hallar.


Dimas
 
Gracias Angel. Tienes razón. La comodidad nos adormece y nos vuelve conformistas. Hay que rebelarse de ves en cuando.
Un abrazo.
 
No recuerdo en que momento, en qué etapa de mi vida,

fui olvidando la aventura, de saber, que hay más allá.

De esa puerta, de esa esquina, a una nueva realidad.

La indolencia, la rutina, el temor o tal vez la misma edad,

apagaron sin querer y poco a poco mis ansias de libertad.


Hoy de pronto, me doy cuenta. No hay edad para arriesgar.

Si aún camino, si respiro, si me duele, es porque vivo.

Algo de ese niño soñador, que supe ser, vuelve a mi pecho.

Late el corazón, ríe mi boca, renacen ansias locas de volar.


Más allá del horizonte, seguro, hay tantas manos que tomar.

Lugares nuevos, miradas francas, promesas de amistad.

Me asalta la urgencia, parto urgente, dejo una carta a mis hijas.

Y quien sabe, tal vez en otra tierra amor mío, te vuelva a hallar.


Dimas
Bello reencuentro con las ansias de ir más allá de el confortable sillón del cuarto de estar, nada está vivido ya, todo esta por delante de nosotros, la aventura es vivir cada día con más esperanza. Me gustó amigo Dimas. Un abrazo. Paco.
 

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