Corta fue la senda de tu vida, mujer
Más cada alegría o sonrisa compartida
atan los recuerdos de tu madre querida
en su memoria que viaja por el ayer.
El ángel bello de tu alma ha de florecer
en quienes temprano lloraron tu partida
rehusando abandonar la senda vivida
y la cruel pesadilla niéganse a creer.
Al ruiseñor que canta, la parca arrebata
la melodía de tu voz ya no es ahora
¡Febrero! Dí, ¿dónde está la luna de plata?
En ese lampo de cielo, allí se retrata
con el amanecer rosicler de la aurora
una hermosa trigueña, con ojos de gata.
Más cada alegría o sonrisa compartida
atan los recuerdos de tu madre querida
en su memoria que viaja por el ayer.
El ángel bello de tu alma ha de florecer
en quienes temprano lloraron tu partida
rehusando abandonar la senda vivida
y la cruel pesadilla niéganse a creer.
Al ruiseñor que canta, la parca arrebata
la melodía de tu voz ya no es ahora
¡Febrero! Dí, ¿dónde está la luna de plata?
En ese lampo de cielo, allí se retrata
con el amanecer rosicler de la aurora
una hermosa trigueña, con ojos de gata.