Ad Libitum
Poeta recién llegado
Hay un hombre esperando
al final del túnel
que cavé con mis uñas
para huir de la trena.
Hay un hombre.
Su silueta está hecha
de barrotes de hierro
y en su voz se proyectan
el frío y las paredes
de toda nueva celda.
No importa.
Me respiro,
recojo fuerzas como chustas
del suelo del patio comunal
y re-escribo el plan
y me armo de insomnio
y re-invento el camino.
Vuelvo al oficio del pico y la pala,
me vacío de escombros,
me sacudo las alas
y cuando el túnel deja ver al fondo
la luz de una salida,
Hay un hombre esperando.
al final del túnel
que cavé con mis uñas
para huir de la trena.
Hay un hombre.
Su silueta está hecha
de barrotes de hierro
y en su voz se proyectan
el frío y las paredes
de toda nueva celda.
No importa.
Me respiro,
recojo fuerzas como chustas
del suelo del patio comunal
y re-escribo el plan
y me armo de insomnio
y re-invento el camino.
Vuelvo al oficio del pico y la pala,
me vacío de escombros,
me sacudo las alas
y cuando el túnel deja ver al fondo
la luz de una salida,
Hay un hombre esperando.
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