Cafla
Poeta recién llegado
Pienso en ti y una congoja me abraza
Como si no pudiera soltarme,
pienso que pude hacer algunas diferencias en tu vida,
pero mi estúpida, narcisa, indolente y egoísta adolescencia
no me lo permitió,
y que sea un mal común no significa que esté correcto.
Porqué no me quedé cuando me lo pediste,
cuando te sentías sola, triste y traicionada.
En ese tiempo prefería mi vida nocturna, de juerga, de amoríos,
¡Qué vacíos!
Y veo ahora recién,
¡Ahora!, que tengo más de treinta años
veo, lo que no vi antes, ¿por qué?
Intento remediarlo,
no obstante, presiento que no me alcanzará los años,
y estoy segura que tú ya me has perdonado,
porque las madres son incondicionales,
tienen el amor más puro y absoluto.
Sufro por tu pasado,
sufro porque renunciaste a tu única oportunidad de amar por nosotras
¿Y para qué? Para quedarte sola,
porque ya salimos del nido.
No logro recompensarte,
no me alcanza la vida para devolverte lo que te mereces.
Veo a mi padre cómo disfruta hacer sufrir a otras,
no veo arrepentimiento sobre haberlo hecho contigo.
Ahora que no están juntos hace mucho ya,
me dices que puedes descansar en paz,
que estás tranquila, que nadie te maltrata, nadie te disminuye y estás feliz.
Pero yo sé que te sientes sola,
que no entiendes como él puede recibir amor por segunda vez y
Tú no, y has sido buena, muy buena quizás.
Te lloro en silencio por mi poca empatía.
Aún recuerdo cuando una vez me pediste
que me quedara contigo y yo me fui igual.
Me odio por eso, lo tengo en mi pecho atascado.
Puesto que ya no estoy ciega,
¿Por qué lo estuve tantos años?
La vida no es justa contigo y yo tampoco lo entiendo,
hubiera preferido no haber nacido,
para que hubieras recibido amor,
o al menos un amor básico que ni eso tuviste.
Curiosamente tu respuesta a eso siempre fue:
que lo único que hiciste bien o elegiste bien fue tenernos.
Me rompes el corazón, porque transaste tu felicidad,
soportaste todo lo malo,
todo lo oscuro de un ser humano.
No alcanzo a recompensarte,
a veces pienso que me están castigando
porque ahora estás enferma y
la vida se puede acortar para ti
y no tengo el tiempo suficiente para ti
para enmendar tu soledad ni mi indolencia pasada.
Sábado 15 de julio de 2017





Como si no pudiera soltarme,
pienso que pude hacer algunas diferencias en tu vida,
pero mi estúpida, narcisa, indolente y egoísta adolescencia
no me lo permitió,
y que sea un mal común no significa que esté correcto.
Porqué no me quedé cuando me lo pediste,
cuando te sentías sola, triste y traicionada.
En ese tiempo prefería mi vida nocturna, de juerga, de amoríos,
¡Qué vacíos!
Y veo ahora recién,
¡Ahora!, que tengo más de treinta años
veo, lo que no vi antes, ¿por qué?
Intento remediarlo,
no obstante, presiento que no me alcanzará los años,
y estoy segura que tú ya me has perdonado,
porque las madres son incondicionales,
tienen el amor más puro y absoluto.
Sufro por tu pasado,
sufro porque renunciaste a tu única oportunidad de amar por nosotras
¿Y para qué? Para quedarte sola,
porque ya salimos del nido.
No logro recompensarte,
no me alcanza la vida para devolverte lo que te mereces.
Veo a mi padre cómo disfruta hacer sufrir a otras,
no veo arrepentimiento sobre haberlo hecho contigo.
Ahora que no están juntos hace mucho ya,
me dices que puedes descansar en paz,
que estás tranquila, que nadie te maltrata, nadie te disminuye y estás feliz.
Pero yo sé que te sientes sola,
que no entiendes como él puede recibir amor por segunda vez y
Tú no, y has sido buena, muy buena quizás.
Te lloro en silencio por mi poca empatía.
Aún recuerdo cuando una vez me pediste
que me quedara contigo y yo me fui igual.
Me odio por eso, lo tengo en mi pecho atascado.
Puesto que ya no estoy ciega,
¿Por qué lo estuve tantos años?
La vida no es justa contigo y yo tampoco lo entiendo,
hubiera preferido no haber nacido,
para que hubieras recibido amor,
o al menos un amor básico que ni eso tuviste.
Curiosamente tu respuesta a eso siempre fue:
que lo único que hiciste bien o elegiste bien fue tenernos.
Me rompes el corazón, porque transaste tu felicidad,
soportaste todo lo malo,
todo lo oscuro de un ser humano.
No alcanzo a recompensarte,
a veces pienso que me están castigando
porque ahora estás enferma y
la vida se puede acortar para ti
y no tengo el tiempo suficiente para ti
para enmendar tu soledad ni mi indolencia pasada.
Sábado 15 de julio de 2017