Camy
Camelia Miranda
Párvulo e insomne anhelo,
rondando una mirada sin destino
en el desván de mis deseos.
Y necio el viento,
con el preciso aroma
que arrima tanto
y de escalofrío,
estremece las ramas de la ausencia.
Las horas sucumben
y se me hace temprana la noche,
cuando arrecia la mudez
en los esteros de mi techo,
cuando cansada el alma,
presiente su longevo paso
y rendida,
deja que el rocío del olvido
con su albedrío,
impregne hasta la savia de este corazón,
que apenas late…
No soy buena para decirlo a mis ganas
y aún así,
mis ermitañas lágrimas
hoy se asoman a mi ventana
para escribir otra página sin ti.
(Publicado en Mundo de Poesía el 25 de Octubre de 2011)
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