TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Almas prisioneras
Distancias que acogen la cima del mundo,
dos almas pensando el sereno nocturno,
se vuela en instantes al sueño que oculto,
recorre las huellas de besos maduros.
Cobijo de pieles, tibiezas solemnes,
manojos envueltos de roces silentes,
callada la vida responde con creces
al tiempo que calla la soledad inerte.
Se mueren los llantos y nacen los cielos
las nubes caminan con pasos discretos,
clamando la espera, los murmullos ciegos
disfrutan con celo sus dulces recuerdos.
Momentos que piden la almohada caliente
sábanas mojadas, cuerpos indulgentes,
cortinas de fuego, abrazos ardientes,
un paso adelante y dos motivos fuertes.
Viviremos ocultos con leyes que agobian
separando los pasos que por dolor lloran,
no existe la forma, no aparece, no se nombra
y los anhelos se duermen y luego se empolvan.
Son alientos consumidos en la hoguera,
en sus llamas perecen como eslabón sin cadena
solitaria mañana, abundante la espera,
y el corazón no conoce que la vida es condena.
Almas prisioneras que estancadas quedan,
noches detenidas, luces que no llegan,
veredas que sacuden como la tormenta
la realidad que moja la llamarada inquieta.
28 de julio de 2017
4:28 a.m.
Distancias que acogen la cima del mundo,
dos almas pensando el sereno nocturno,
se vuela en instantes al sueño que oculto,
recorre las huellas de besos maduros.
Cobijo de pieles, tibiezas solemnes,
manojos envueltos de roces silentes,
callada la vida responde con creces
al tiempo que calla la soledad inerte.
Se mueren los llantos y nacen los cielos
las nubes caminan con pasos discretos,
clamando la espera, los murmullos ciegos
disfrutan con celo sus dulces recuerdos.
Momentos que piden la almohada caliente
sábanas mojadas, cuerpos indulgentes,
cortinas de fuego, abrazos ardientes,
un paso adelante y dos motivos fuertes.
Viviremos ocultos con leyes que agobian
separando los pasos que por dolor lloran,
no existe la forma, no aparece, no se nombra
y los anhelos se duermen y luego se empolvan.
Son alientos consumidos en la hoguera,
en sus llamas perecen como eslabón sin cadena
solitaria mañana, abundante la espera,
y el corazón no conoce que la vida es condena.
Almas prisioneras que estancadas quedan,
noches detenidas, luces que no llegan,
veredas que sacuden como la tormenta
la realidad que moja la llamarada inquieta.
28 de julio de 2017
4:28 a.m.
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