abcd
Poeta adicto al portal
En Mendoza, mires adonde mires hay montañas,
en mi pecho hay piedras, y crecen.
A veces un río, a veces un beso sacude los recuerdos,
pero el agua que nace de la nieve
no vuelve a ser un cuerpo tibio.
Hay una vida que vivo y no puedo entender,
ignoro si puede morir,
si puede amar, si puede sentir.
Esa vida la encontré en el silencio de la desilusión
y es mi única amiga porque no me quiere bien.
Existe una fragancia en cada árbol
que me vuelve a la niñez,
tal vez no puedo asumir la luz de mi propia sombra,
y profundo y sin sueños es que permanezco estoico.
En Mendoza, mire adonde mire hay recuerdos,
derrotas, éxitos ocasionales,
heridas con nombre y sin nombre,
el viento me empuja con su áspera voz
y yo inerme y yo perdido,
solo creo desde el fondo de todas estas cosas
un amor herido para esa vida que no llego siquiera a querer.
en mi pecho hay piedras, y crecen.
A veces un río, a veces un beso sacude los recuerdos,
pero el agua que nace de la nieve
no vuelve a ser un cuerpo tibio.
Hay una vida que vivo y no puedo entender,
ignoro si puede morir,
si puede amar, si puede sentir.
Esa vida la encontré en el silencio de la desilusión
y es mi única amiga porque no me quiere bien.
Existe una fragancia en cada árbol
que me vuelve a la niñez,
tal vez no puedo asumir la luz de mi propia sombra,
y profundo y sin sueños es que permanezco estoico.
En Mendoza, mire adonde mire hay recuerdos,
derrotas, éxitos ocasionales,
heridas con nombre y sin nombre,
el viento me empuja con su áspera voz
y yo inerme y yo perdido,
solo creo desde el fondo de todas estas cosas
un amor herido para esa vida que no llego siquiera a querer.