Pobre alma que ya no habla,
desde aquel día que perdió la calma.
desde aquel alba
que le borró su balance
Justo después del terrible percance
ahora Te llueven candados y jaulas
Y no posees la llave de la cerradura
Tus minutos son círculos sin fin
Sin poder hablar
Y ahora solo el silencio te escucha
Y te da la calma
desde aquel día que perdió la calma.
desde aquel alba
que le borró su balance
Justo después del terrible percance
ahora Te llueven candados y jaulas
Y no posees la llave de la cerradura
Tus minutos son círculos sin fin
Sin poder hablar
Y ahora solo el silencio te escucha
Y te da la calma