Dime que no es mi culpa.

Ad Libitum

Poeta recién llegado
I.

Dime que no es mi culpa.

Aunque nunca vaya a creerte,
dime que no es mi culpa.

Aunque me lo hayas dicho diez mil veces ya,
aunque mis ojos sigan en blanco cada vez que lo dices,
aunque tiembles porque no sabes
cuándo va a ser la última vez
y aunque todas parezcan la última.

Dímelo.

Dime que no es mi culpa. Que nunca lo fue.

Sigue diciéndolo,
aunque no me sane,
aunque duela igual.

Dilo aunque nunca deje de necesitarlo,
como nunca dejamos de necesitar respirar y respiramos,
como nunca dejamos de necesitar el agua y la bebemos,

dímelo,

repítemelo como un puto mantra
cuando yo no pueda repetírmelo.

Porque donde tú oyes silencio
están las voces invisibles de ellos
recordándome que yo soy el asesino.

Porque mi garganta está hecha de sus voces
y yo
no
puedo
contestarles.

Dímelo.

Dime que nunca fue mi culpa
una vez más.

II.

Y si ves que el viento me lleva
y que no puedes hacer nada
por sostenerme en tierra,
si ves que me estoy yendo

entonces más que nunca

repíteselo al aire,
grítaselo con todos tus pulmones
cuando veas lo que hay de mí en mi carne
abandonando el cuerpo
para entregarle mi piel a los gusanos.

Grítalo entonces hasta que la tierra tiemble.

Grita que no es mi culpa con la garganta abierta

para que por encima de todas esas voces,
tu voz,
tu voz exculpándome, por fin y sin respuestas,
sea la última paz que escuchen mis oídos
y pueda en esa paz
descansar
para siempre.
 
Qué dramático.
Entonces, ¿ Quién sabe ?
¿ Fuiste tú, el responsable de los hechos ?
Tienes que cargar con una mochila, que son las consecuencias.
Pero nosotros somos dueños de nuestro destino.
Realmente, todos estamos involucrados.


Porque el Universo es un colegio. Y somos compañeros. Hay muchísimas asignaturas, para estudiar, siglo tras siglo.


Todo concluye en una palabra: Misericordia.
Es decir que tengo piedad, hacia mí mismo, y hacia mis hermanos.
¿ Quiénes son mis hermanos ? Los que me caen bien, porque se parecen a mí.
Y los demás, pues con un poco de esfuerzo, también pueden beneficiarse de mi presencia.
 
Última edición:
Lo primero es lo primero: el auto-perdón. ¿Lo demás? No tanto...

Me encantó.
 
Última edición por un moderador:
Qué dramático.
Entonces, ¿ Quién sabe ?
¿ Fuiste tú, el responsable de los hechos ?
Tienes que cargar con una mochila, que son las consecuencias.
Pero nosotros somos dueños de nuestro destino.
Realmente, todos estamos involucrados.


Porque el Universo es un colegio. Y somos compañeros. Hay muchísimas asignaturas, para estudiar, siglo tras siglo.


Todo concluye en una palabra: Misericordia.
Es decir que tengo piedad, hacia mí mismo, y hacia mis hermanos.
¿ Quiénes son mis hermanos ? Los que me caen bien, porque se parecen a mí.
Y los demás, pues con un poco de esfuerzo, también pueden beneficiarse de mi presencia.

De acuerdo con todo lo que dices, aunque en este caso el poema es sobre el sentimiento de culpa que experimenta una persona que ha sufrido abuso sexual infantil.
 

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