Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Húmedos vapores de tierra ultrajada,
por la ancha piqueta del sepulturero,
en el hondo vientre de la madrugada,
a primeras horas del mes de febrero.
Cuando tenebrosa, la luna en su cielo
se cubre del llanto de nubes oscuras,
mostrando su cara con un gran recelo
y olvidando el manto de las cosas puras,
Suben, en la danza, al escapar del suelo
fatuas las figuras densas del entierro,
como las polillas que inician el vuelo,
como los aullidos del lloro de un perro.
Y cuando ya dormido, el clérigo viejo
el sepulturero de forma grotesca,
se llevará el muerto, que dejó el cortejo,
antes que la carne deje de estar fresca.
por la ancha piqueta del sepulturero,
en el hondo vientre de la madrugada,
a primeras horas del mes de febrero.
Cuando tenebrosa, la luna en su cielo
se cubre del llanto de nubes oscuras,
mostrando su cara con un gran recelo
y olvidando el manto de las cosas puras,
Suben, en la danza, al escapar del suelo
fatuas las figuras densas del entierro,
como las polillas que inician el vuelo,
como los aullidos del lloro de un perro.
Y cuando ya dormido, el clérigo viejo
el sepulturero de forma grotesca,
se llevará el muerto, que dejó el cortejo,
antes que la carne deje de estar fresca.
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