José Galeote Matas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lucía una figura esbelta y seductora,
de veintitrés abriles de fuego y de arrebato;
mis canas se rindieron a su exquisito trato
y al cuerpo refulgente de su matriz cantora.
Sentí que renacía en una nueva hora,
que el ansia resurgía rebelde y sin boato;
mi boca se arrastraba, hambrienta y sin recato,
por valles y colinas…,y penetré su aurora.
Quisiera que los Dioses pudieran, con su celo,
librarme de mi anhelo, absurdo, ciego, tonto,
patético, irrisorio, pues yo no era su Cielo.
Tan solo era el pagano, aquel que abona el monto;
su Cielo era un zagal, su estrella, su consuelo,
y siento que me muero, y que me iré muy pronto.
José Galeote Matas (España)