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Maldito orgullo

pequeña anie

Poeta que considera el portal su segunda casa
I

¡A gritos! tu ausencia,
me anunciaba
tormentas de soledad
en el alma,
¡a gritos! mi corazón
se desgarraba
en silencios sangrantes
sin calma...

Eclipsada tu mirada
ya no brillaba
la belleza en tus ojos
se escondía,
caricias sin calor
en la piel golpeaban
tus manos de fuego,
yacían frías...

Era una muerte evidente,
¡ay amor!
en el lecho se palpaba
tu agonía...
en el corazón
se instaló el dolor
lo ví partir,
llevándose mi alegría.


II

Partí vacío,
fracasado y herido
con las manos frías
y el alma rota,
cobarde fui
asumo mi derrota
en el corazón
me llevo lo vivido...

¡Grita! el dolor
de no tenerte
condenado estoy
sin tu piel,
anhelando del ayer,
mi suerte
ayer bebí miel,
hoy todo sabe a hiel...

Te alejaste,
me alejé,
nos alejamos
los dos
nos soltamos
de las manos,
culpable tú
y culpable yo
culpables los dos
por resignarnos
a perder
lo que un día amamos...


II

Testigos fuimos
de nuestra muerte
(al amor crucificamos
sin compasión)
en silencios
ahogamos a la ilusión
(nuestro amor
no fue tan fuerte)...

¡Te amé!
y creo que aún te amo
(¡te amé!
y creo que aún te amo!)
¿en que momento
solté tu mano?
(¿en que momento
nos alejamos?)...

Fuimos reyes
entre los brazos
(hoy mendigos
de recuerdos)
tenemos el alma
hecho pedazos
(nos cuesta por orgullo
reconocerlo)...

Y sin piedad ...
a un gran amor
(triste tú, triste yo) ...
¡¡¡el maldito orgullo!!!
(nos condenas al dolor)

Maldito yo,
(maldita yo)
"malditos los dos...
por no luchar
por nuestro amor".


 
Última edición:
I

¡A gritos! tu ausencia,
me anunciaba
tormentas de soledad
en el alma,
¡a gritos! mi corazón
se desgarraba
en silencios sangrantes
sin calma...

Eclipsada tu mirada
ya no brillaba
la belleza en tus ojos
se escondía,
caricias sin calor
en la piel golpeaban
tus manos de fuego,
yacían frías...

Era una muerte evidente,
¡ay amor!
en el lecho se palpaba
tu agonía...
en el corazón
se instaló el dolor
lo ví partir,
llevándose mi alegría.


II

Partí vacío,
fracasado y herido
con las manos frías
y el alma rota,
cobarde fui
asumo mi derrota
en el corazón
me llevo lo vivido...

¡Grita! el dolor
de no tenerte
condenado estoy
sin tu piel,
anhelando del ayer,
mi suerte
ayer bebí miel,
hoy todo sabe a hiel...

Te alejaste,
me alejé,
nos alejamos
los dos
nos soltamos
de las manos,
culpable tú
y culpable yo
culpables los dos
por resignarnos
a perder
lo que un día amamos...


II

Testigos fuimos
de nuestra muerte
(al amor crucificamos
sin compasión)
en silencios
ahogamos a la ilusión
(nuestro amor
no fue tan fuerte)...

¡Te amé!
y creo que aún te amo
(¡te amé!
y creo que aún te amo!)
¿en que momento
solté tu mano?
(¿en que momento
nos alejamos?)...

Fuimos reyes
entre los brazos
(hoy mendigos
de recuerdos)
tenemos el alma
hecho pedazos
(nos cuesta por orgullo
reconocerlo)...

Y sin piedad ...
a un gran amor
(triste tú, triste yo) ...
¡¡¡el maldito orgullo!!!
(nos condenas al dolor)

Maldito yo,
(maldita yo)
"malditos los dos...
por no luchar
por nuestro amor".


DEjar que el amor se muera, concienciencia y sapiencia de ello
para invadirse de tristeza, hacerse caliz de de esa muerte vivida
poco a poco y que ha dejado las utopicas ilusiones destruidas.
felicidades por la musicalidad de la obra, la ultima parte
de la obra maravillosa. saludos amables de luzyabsenta
 
I

¡A gritos! tu ausencia,
me anunciaba
tormentas de soledad
en el alma,
¡a gritos! mi corazón
se desgarraba
en silencios sangrantes
sin calma...

Eclipsada tu mirada
ya no brillaba
la belleza en tus ojos
se escondía,
caricias sin calor
en la piel golpeaban
tus manos de fuego,
yacían frías...

Era una muerte evidente,
¡ay amor!
en el lecho se palpaba
tu agonía...
en el corazón
se instaló el dolor
lo ví partir,
llevándose mi alegría.


II

Partí vacío,
fracasado y herido
con las manos frías
y el alma rota,
cobarde fui
asumo mi derrota
en el corazón
me llevo lo vivido...

¡Grita! el dolor
de no tenerte
condenado estoy
sin tu piel,
anhelando del ayer,
mi suerte
ayer bebí miel,
hoy todo sabe a hiel...

Te alejaste,
me alejé,
nos alejamos
los dos
nos soltamos
de las manos,
culpable tú
y culpable yo
culpables los dos
por resignarnos
a perder
lo que un día amamos...


II

Testigos fuimos
de nuestra muerte
(al amor crucificamos
sin compasión)
en silencios
ahogamos a la ilusión
(nuestro amor
no fue tan fuerte)...

¡Te amé!
y creo que aún te amo
(¡te amé!
y creo que aún te amo!)
¿en que momento
solté tu mano?
(¿en que momento
nos alejamos?)...

Fuimos reyes
entre los brazos
(hoy mendigos
de recuerdos)
tenemos el alma
hecho pedazos
(nos cuesta por orgullo
reconocerlo)...

Y sin piedad ...
a un gran amor
(triste tú, triste yo) ...
¡¡¡el maldito orgullo!!!
(nos condenas al dolor)

Maldito yo,
(maldita yo)
"malditos los dos...
por no luchar
por nuestro amor".


Me encantó todo el tema, sin embargo debo confesarte que la última estrofa es mi favorita, por sí sola es un hermoso poema. Te dejo mi saludo con afecto bonita Anie.
 
Muchas gracias Selenschek por tu agradable presencia y por tus halagadoras palabras, me alegra que te haya gustado mi obra...un abrazo
 
I

¡A gritos! tu ausencia,
me anunciaba
tormentas de soledad
en el alma,
¡a gritos! mi corazón
se desgarraba
en silencios sangrantes
sin calma...

Eclipsada tu mirada
ya no brillaba
la belleza en tus ojos
se escondía,
caricias sin calor
en la piel golpeaban
tus manos de fuego,
yacían frías...

Era una muerte evidente,
¡ay amor!
en el lecho se palpaba
tu agonía...
en el corazón
se instaló el dolor
lo ví partir,
llevándose mi alegría.


II

Partí vacío,
fracasado y herido
con las manos frías
y el alma rota,
cobarde fui
asumo mi derrota
en el corazón
me llevo lo vivido...

¡Grita! el dolor
de no tenerte
condenado estoy
sin tu piel,
anhelando del ayer,
mi suerte
ayer bebí miel,
hoy todo sabe a hiel...

Te alejaste,
me alejé,
nos alejamos
los dos
nos soltamos
de las manos,
culpable tú
y culpable yo
culpables los dos
por resignarnos
a perder
lo que un día amamos...


II

Testigos fuimos
de nuestra muerte
(al amor crucificamos
sin compasión)
en silencios
ahogamos a la ilusión
(nuestro amor
no fue tan fuerte)...

¡Te amé!
y creo que aún te amo
(¡te amé!
y creo que aún te amo!)
¿en que momento
solté tu mano?
(¿en que momento
nos alejamos?)...

Fuimos reyes
entre los brazos
(hoy mendigos
de recuerdos)
tenemos el alma
hecho pedazos
(nos cuesta por orgullo
reconocerlo)...

Y sin piedad ...
a un gran amor
(triste tú, triste yo) ...
¡¡¡el maldito orgullo!!!
(nos condenas al dolor)

Maldito yo,
(maldita yo)
"malditos los dos...
por no luchar
por nuestro amor".


A veces el el amor se acaba y aunque que queramos no podemos o no sabemos hacer nada para evitarlo. Me ha gustado tu poema, tu bella manera de escribirlo. Abrazote vuela querida anie. Paco.
 

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