Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deseo los sueños del poeta triste y extrañamente gris,
él que anhela el suspiro de la sal y el espíritu acuoso de una gota de agua,
él que ama la sonrisa del viento y la canción fulgurante
que se anida en sus curvas de indomable rectitud.
Yo,anhelo la belleza de unos ojos celestes,
puros como la majestuosidad brillante
que corre en la sangre de un santo
que pertenece a la luz.
Anhelo el beso del rayo en mi alma.
Alma que se refugia en la noche viva de estrellas parlantes
que tiritan residuos de mi esperanza eterna.
Anhelo el estruendo de una tempestad,
cuyo estrepito sónico me despierte de la pesadilla que encadena
a mi mente, mi alma y mi espíritu.
Venga radiante, estremecedora, y encienda las llamas de mi espíritu
que ya se apaga como un cirio de débil señal.
Venga el beso del ángel del anochecer,
que derrame consuelo en la larga serenata de la melodía del sueño.
Venga el abrazo de la aurora solar al amanecer,
que anhelo un día más,
arropado de cordura, de paz y bendición.
él que anhela el suspiro de la sal y el espíritu acuoso de una gota de agua,
él que ama la sonrisa del viento y la canción fulgurante
que se anida en sus curvas de indomable rectitud.
Yo,anhelo la belleza de unos ojos celestes,
puros como la majestuosidad brillante
que corre en la sangre de un santo
que pertenece a la luz.
Anhelo el beso del rayo en mi alma.
Alma que se refugia en la noche viva de estrellas parlantes
que tiritan residuos de mi esperanza eterna.
Anhelo el estruendo de una tempestad,
cuyo estrepito sónico me despierte de la pesadilla que encadena
a mi mente, mi alma y mi espíritu.
Venga radiante, estremecedora, y encienda las llamas de mi espíritu
que ya se apaga como un cirio de débil señal.
Venga el beso del ángel del anochecer,
que derrame consuelo en la larga serenata de la melodía del sueño.
Venga el abrazo de la aurora solar al amanecer,
que anhelo un día más,
arropado de cordura, de paz y bendición.
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