MaríaA.G
Poeta veterana en el Portal
Lejano queda el cierzo ponderado
que se balanceaba diestro
en las noches de nuestra juventud,
bajo la luna confidente,
madrastra de nuestros abrazos,
confinaba su silencio mirando a las estrellas
hermanadas con su luz,
robando su halo en el menguante,
cuando el alba inquieta y suave
marcaba su llegada anticipada
ajena al dormitar de las aves,
a miradas fundidas entre las sombras
y a las caricias perdidas en el tiempo,
en el ángulo de una distancia diáfana,
en la claraboya de un recuerdo
donde el tiempo se retrae.
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