Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
Melancolía
¿Por qué me estás, melancolía, musitando,
con un anhelo que no calla, que no muere,
como pidiendo sin quererlo que volviere?
Pues tus caricias infinitas van llamando.
Inexpugnable es el aliento que se esconde
entre tu fábula insepulta que me abstrae
y me somete a tus caprichos, me contrae
realidades y me deja sin adonde.
¿Por qué será que no he podido confesarte
que la alegría me ha gustado que se quede,
que sus colores me convidan que me enrede
en las pericias infalibles de su arte?
Pero parece que esperaras que la magia
de la sonrisa se dibuje en mi rostro
y aparecer con tus remedos como mostro
para verter entre mi pluma tu hemorragia.
Hasta que como si invadieras mi cabeza
y excomulgado de esos vientos me diluyo…
irrevocable e introspectivo, siendo tuyo,
¡melancolía me has clavado tu tristeza!
¿Por qué me estás, melancolía, musitando,
con un anhelo que no calla, que no muere,
como pidiendo sin quererlo que volviere?
Pues tus caricias infinitas van llamando.
Inexpugnable es el aliento que se esconde
entre tu fábula insepulta que me abstrae
y me somete a tus caprichos, me contrae
realidades y me deja sin adonde.
¿Por qué será que no he podido confesarte
que la alegría me ha gustado que se quede,
que sus colores me convidan que me enrede
en las pericias infalibles de su arte?
Pero parece que esperaras que la magia
de la sonrisa se dibuje en mi rostro
y aparecer con tus remedos como mostro
para verter entre mi pluma tu hemorragia.
Hasta que como si invadieras mi cabeza
y excomulgado de esos vientos me diluyo…
irrevocable e introspectivo, siendo tuyo,
¡melancolía me has clavado tu tristeza!