La recompensa de los poetas

Josefina Baró

Poeta recién llegado
Sentado frente al papel
Ebrio de inspiración
Empuño mi lápiz fiel
Escribo con ciega pasión

Dejo en cada verso
un pedazo de mi alma
sin paz
sin calma
como si se acabara el universo

siento que tengo mil cosas que expresar
¿a quién? ¿a ellos? ¿a mí? ¿a ti?
¿O a alguien que no puedo
siquiera imaginar?

Mi escrito se engrosa
más y más
y nunca será suficiente
jamás bastará

Belleza
Amor
Tristeza
Todo eso me acosa sin parar

Certeza
Duda
Grandeza
Casi me impiden respirar

Cuando mi obra termino
No la siento acabar
Pues el sendero que camino
No tiene principio ni final

Los poetas ven el mundo que habitamos
Como nadie más lo puede ver
A la hermosura del alma cantamos
Sin que nos puedan entender

Retratamos el romance
De las golondrinas en primavera
pero nunca a nuestro alcance
se posan las viajeras

Hábiles hallamos palabras
Para la flor que al sol despertará
Y por muy diestra nuestra habla
Jamás nos pertenecerá

Condenados estamos
A observar pero no tocar
Lo que tanto ponderamos
Y alabamos al rimar

Por todo esto que pasamos
¿Qué ganamos finalmente?
Conocer y ver las cosas
Como son realmente

Oímos en el lamento de la lluvia
El más armonioso musical
En las exuberantes espigas rubias
Un colorido festival

Sabemos que las flechas
Del arquero celestial
son las únicas saetas
que se deben disparar

Y cuando acaban nuestros días
En el mundo terrenal
Cuando la muerte vemos con sus manos frías
y su paso firme y sepulcral

No gritamos ni lloramos
Ni tememos ya nada
Pues seguros confiamos
Que nuestra misión está lograda

Y el autor de toda la beldad
Tantas veces repetida
Nos dará la bienvenida
Por siempre haber dicho la verdad.
 
Insoslayable realidad que nos depara, valiente decisión de pincelarlo.
Sentado frente al papel
Ebrio de inspiración
Empuño mi lápiz fiel
Escribo con ciega pasión

Dejo en cada verso
un pedazo de mi alma
sin paz
sin calma
como si se acabara el universo

siento que tengo mil cosas que expresar
¿a quién? ¿a ellos? ¿a mí? ¿a ti?
¿O a alguien que no puedo
siquiera imaginar?

Mi escrito se engrosa
más y más
y nunca será suficiente
jamás bastará

Belleza
Amor
Tristeza
Todo eso me acosa sin parar

Certeza
Duda
Grandeza
Casi me impiden respirar

Cuando mi obra termino
No la siento acabar
Pues el sendero que camino
No tiene principio ni final

Los poetas ven el mundo que habitamos
Como nadie más lo puede ver
A la hermosura del alma cantamos
Sin que nos puedan entender

Retratamos el romance
De las golondrinas en primavera
pero nunca a nuestro alcance
se posan las viajeras

Hábiles hallamos palabras
Para la flor que al sol despertará
Y por muy diestra nuestra habla
Jamás nos pertenecerá

Condenados estamos
A observar pero no tocar
Lo que tanto ponderamos
Y alabamos al rimar

Por todo esto que pasamos
¿Qué ganamos finalmente?
Conocer y ver las cosas
Como son realmente

Oímos en el lamento de la lluvia
El más armonioso musical
En las exuberantes espigas rubias
Un colorido festival

Sabemos que las flechas
Del arquero celestial
son las únicas saetas
que se deben disparar

Y cuando acaban nuestros días
En el mundo terrenal
Cuando la muerte vemos con sus manos frías
y su paso firme y sepulcral

No gritamos ni lloramos
Ni tememos ya nada
Pues seguros confiamos
Que nuestra misión está lograda

Y el autor de toda la beldad
Tantas veces repetida
Nos dará la bienvenida
Por siempre haber dicho la verdad.
 
Sentado frente al papel
Ebrio de inspiración
Empuño mi lápiz fiel
Escribo con ciega pasión

Dejo en cada verso
un pedazo de mi alma
sin paz
sin calma
como si se acabara el universo

siento que tengo mil cosas que expresar
¿a quién? ¿a ellos? ¿a mí? ¿a ti?
¿O a alguien que no puedo
siquiera imaginar?

Mi escrito se engrosa
más y más
y nunca será suficiente
jamás bastará

Belleza
Amor
Tristeza
Todo eso me acosa sin parar

Certeza
Duda
Grandeza
Casi me impiden respirar

Cuando mi obra termino
No la siento acabar
Pues el sendero que camino
No tiene principio ni final

Los poetas ven el mundo que habitamos
Como nadie más lo puede ver
A la hermosura del alma cantamos
Sin que nos puedan entender

Retratamos el romance
De las golondrinas en primavera
pero nunca a nuestro alcance
se posan las viajeras

Hábiles hallamos palabras
Para la flor que al sol despertará
Y por muy diestra nuestra habla
Jamás nos pertenecerá

Condenados estamos
A observar pero no tocar
Lo que tanto ponderamos
Y alabamos al rimar

Por todo esto que pasamos
¿Qué ganamos finalmente?
Conocer y ver las cosas
Como son realmente

Oímos en el lamento de la lluvia
El más armonioso musical
En las exuberantes espigas rubias
Un colorido festival

Sabemos que las flechas
Del arquero celestial
son las únicas saetas
que se deben disparar

Y cuando acaban nuestros días
En el mundo terrenal
Cuando la muerte vemos con sus manos frías
y su paso firme y sepulcral

No gritamos ni lloramos
Ni tememos ya nada
Pues seguros confiamos
Que nuestra misión está lograda

Y el autor de toda la beldad
Tantas veces repetida
Nos dará la bienvenida
Por siempre haber dicho la verdad.
Original y bello en su idea, enmarcado en tu sensible y certera escritura amiga Josefina. Me ha gustado mucho. Abrazote vuela. Paco.
 

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