Gracias por tu buena intensión, en realidad sólo se trata del paseo donde nos lleva la pluma y el corazón; la imagen lo pretende en la propia evocación. Nada pasa, no sólo somos protagonistas de nuestro escribir. Las letras son como la tinta en el pincel frente al lienzo; el actor o los actores en el escenario donde tú sólo eres su espectador. La plasticidad en el poema es tal que la olvidamos (porque lo que escribimos se muestra como la vivencia propia, personal); y no debe ser así: el el poema puede estar el villano, la prostituta, el anciano, la amante, la esposa, la mujer, etc, etc. He escrito refiriéndome en el poema como ella -y les extraña: creen que tengo otras tendencias sexuales-, y sólo quise darle vida a un personaje; igual lo haría con el pordiosero, el drogadicto, la amante o la esposa traicionada, etc. nuevamente. En fin, lo escrito no siempre es lo sentido, sino lo que se mira en la banca de un jardín y pasa en ese instante, o simplemente lo que la propia imaginación o la igual evocación manifiesta en el propio instante creativo.
Un abrazo desde México Poeta José Ignacio Ayuso, y un cordial saludo...
anthua62