charlie ía
tru váyolens
decir que en estos días
carezco de respeto alguno por los imbéciles
porque no respeto a los imbéciles
y no respeto las señales
y desprecio las puertas que se abren
no deja de producirme
pena
por los que así lo piensan
pena por la estupidez edulcorada de las masas
y por las esmeradas que aún no saben que son solo
un minuto de diversión
incluso si se colocan nombrecitos de pendejadas griegas;
pena por los que no entienden el significado del negocio
o de la estrella allí puesta sobre la parte
más insignificante del mapa.
la estrella más amarga con la que juegan
en una estación de tren sucia de bombay, a falta
de humanidad y de todo aquello que les ha sido negado
por esos mismos imbéciles
a los que invitamos a tomar un trago,
en nombre del juego llamado modernidad y reconciliación.
vamos a tomar un trago y conversar.
pero priscilla, talvez este
no sea el momento para especulaciones:
de porqué escribo poesía de una forma tan barata,
más incluso que cualquier puta que
como un rayo espectral fulminante del olvido,
por un instante nos atraviesa el pensamiento;
de porqué la gente es más sucia que
cualquier estación de tren de bombay
haciendo el tonto en el olvido
superando aún al mejor campo de concentración de yonquis;
más sucia que cualquier estrella que estalla
en el universo más profundo
de tu atribulada garganta:
la más amarga.
pero priscilla
especialmente
porque todo aquello que nos ha sido negado
bajo tu voz ahora tan diferente
lo ha sido antes de poder incluso comenzar a respirar.
carezco de respeto alguno por los imbéciles
porque no respeto a los imbéciles
y no respeto las señales
y desprecio las puertas que se abren
no deja de producirme
pena
por los que así lo piensan
pena por la estupidez edulcorada de las masas
y por las esmeradas que aún no saben que son solo
un minuto de diversión
incluso si se colocan nombrecitos de pendejadas griegas;
pena por los que no entienden el significado del negocio
o de la estrella allí puesta sobre la parte
más insignificante del mapa.
la estrella más amarga con la que juegan
en una estación de tren sucia de bombay, a falta
de humanidad y de todo aquello que les ha sido negado
por esos mismos imbéciles
a los que invitamos a tomar un trago,
en nombre del juego llamado modernidad y reconciliación.
vamos a tomar un trago y conversar.
pero priscilla, talvez este
no sea el momento para especulaciones:
de porqué escribo poesía de una forma tan barata,
más incluso que cualquier puta que
como un rayo espectral fulminante del olvido,
por un instante nos atraviesa el pensamiento;
de porqué la gente es más sucia que
cualquier estación de tren de bombay
haciendo el tonto en el olvido
superando aún al mejor campo de concentración de yonquis;
más sucia que cualquier estrella que estalla
en el universo más profundo
de tu atribulada garganta:
la más amarga.
pero priscilla
especialmente
porque todo aquello que nos ha sido negado
bajo tu voz ahora tan diferente
lo ha sido antes de poder incluso comenzar a respirar.
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