MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
...
Por fin cedieron estas olas compulsivas.
Ya no escucho a las sirenas, ni caracolas
que aturdan estos viajes casuales a solas.
Hoy, están extrañadamente muy pasivas.
En los desdenes, navegan en sus furtivas
deshonras, queriendo ser solo farolas
de esta callado mar, que busca rompeolas
en mi barca, zarpando en aguas altivas.
Ha caído una corta llovizna que contorna
espuma entre peces, donde ahogaría
cada mal día, sin verlas cuando soborna
a la vieja tormenta, que en celo desdeñaría
mi pálida calma que entre noches adorna
mi abrupto sociego que de ellas cuidaría.
MARIANNE.- DENNISSE
ODELL*
Por fin cedieron estas olas compulsivas.
Ya no escucho a las sirenas, ni caracolas
que aturdan estos viajes casuales a solas.
Hoy, están extrañadamente muy pasivas.
En los desdenes, navegan en sus furtivas
deshonras, queriendo ser solo farolas
de esta callado mar, que busca rompeolas
en mi barca, zarpando en aguas altivas.
Ha caído una corta llovizna que contorna
espuma entre peces, donde ahogaría
cada mal día, sin verlas cuando soborna
a la vieja tormenta, que en celo desdeñaría
mi pálida calma que entre noches adorna
mi abrupto sociego que de ellas cuidaría.
MARIANNE.- DENNISSE
ODELL*