BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo estaba aquí
en profundos remotos lagos
oculto en mareas circunstanciales
aumentando el tamaño de los vértices
sentimentales o anidando en cementerios
de palabras, sin sonido, sin semántica, sólo
orillado en mi cuerpo de metálica fragancia:
encerrado, sepultado, enterrado o mítico,
donde apenas la luz y su insinuante vocerío,
claudicaban y acceden. Y vi
mayorías decadentes, espacios oblicuos,
dentelladas caníbales, atrofiadas dentaduras,
cabalgadas inicuas, sombrías epopeyas de líquenes
ascendentes. Oh, materia degradable, oh bosque
pusilánime, que accedan al torrente insensible
de mis huesos, mi carne, y un navío insoluble
que siempre, siempre parte!©
en profundos remotos lagos
oculto en mareas circunstanciales
aumentando el tamaño de los vértices
sentimentales o anidando en cementerios
de palabras, sin sonido, sin semántica, sólo
orillado en mi cuerpo de metálica fragancia:
encerrado, sepultado, enterrado o mítico,
donde apenas la luz y su insinuante vocerío,
claudicaban y acceden. Y vi
mayorías decadentes, espacios oblicuos,
dentelladas caníbales, atrofiadas dentaduras,
cabalgadas inicuas, sombrías epopeyas de líquenes
ascendentes. Oh, materia degradable, oh bosque
pusilánime, que accedan al torrente insensible
de mis huesos, mi carne, y un navío insoluble
que siempre, siempre parte!©