Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
ORIóN...
Rogaba a Dios la noche de mi insomnia,
perdida el alma luenga al firmamento.
Rendida a la pereza,
lamida por el viento,
el pobre bardo fecho a su tristeza,
herido a vil calumnia,
oteando los luceros
buscaba así respuesta
a grande esa demanda
que pasa toledana al corazón...
Será tal vez la Ursa que se adjunta
andando los senderos tras la puesta?
Serán sin más las ninfas pleyadinas
'suflando suaves bulbos perfumados?
Tal vez las volantinas?
Los efímeros litos?
Buscaba a más sin peros
vivir el avatar tras cual primeras
las albas del querer hánse escondido...
Y cuando ya veído
del sueño velas regias que ya hinchaban,
al Cielo plugo dar revelación.
Rayando nuevas luces que azulaban
al Orco mismo bello amanecer,
vestía glorias límpido el Orión...
De: Ricardo R. Ruiz
Rogaba a Dios la noche de mi insomnia,
perdida el alma luenga al firmamento.
Rendida a la pereza,
lamida por el viento,
el pobre bardo fecho a su tristeza,
herido a vil calumnia,
oteando los luceros
buscaba así respuesta
a grande esa demanda
que pasa toledana al corazón...
Será tal vez la Ursa que se adjunta
andando los senderos tras la puesta?
Serán sin más las ninfas pleyadinas
'suflando suaves bulbos perfumados?
Tal vez las volantinas?
Los efímeros litos?
Buscaba a más sin peros
vivir el avatar tras cual primeras
las albas del querer hánse escondido...
Y cuando ya veído
del sueño velas regias que ya hinchaban,
al Cielo plugo dar revelación.
Rayando nuevas luces que azulaban
al Orco mismo bello amanecer,
vestía glorias límpido el Orión...
De: Ricardo R. Ruiz
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