Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aun no olvido cuando me encerrabas en el cuarto de la casa
para desquitar tu rabia por la muerte de mamá.
No, no puedo olvidar.
No olvido cuando deseando tener un poco de amor,
solo tenía el cuero duro de tu correa en mi piel,
y el instinto mío de levantar mis manos para protegerme
de todos esos golpes
que no merecí.
Y ¿Las palabras dichas?
Soy sorda,
pero no bruta.
Todas las entendía
porque aprendí en esta guerra
a leer lo labios de quien amaba tanto
aunque me odiara a golpes.
No te puedo olvidar aunque ya estés muerto,
pues, aun después de esto,
sigo soñando lo que me hiciste,
el daño,
no se ha reparado.
para desquitar tu rabia por la muerte de mamá.
No, no puedo olvidar.
No olvido cuando deseando tener un poco de amor,
solo tenía el cuero duro de tu correa en mi piel,
y el instinto mío de levantar mis manos para protegerme
de todos esos golpes
que no merecí.
Y ¿Las palabras dichas?
Soy sorda,
pero no bruta.
Todas las entendía
porque aprendí en esta guerra
a leer lo labios de quien amaba tanto
aunque me odiara a golpes.
No te puedo olvidar aunque ya estés muerto,
pues, aun después de esto,
sigo soñando lo que me hiciste,
el daño,
no se ha reparado.