Camy
Camelia Miranda
Camuflada daga de la tarde
atraviesa ciega mi vena
punza sin temor,
sin memoria de mi sed,
de mi sangre.
Aguda, abriéndote a tu paso
cortando la corriente
y dejándote corroer.
En frenético avance
viaja a toda velocidad
hasta las espinas que te sostienen.
En batalla mis paredes,
como muros
y el plasma de vida,
repelen tu codicia,
negando a tu embestida
la verdad que te robustece.
Y se me viene este embeleso,
de tan solo sentirte;
sin reacción, ni victoria,
al borde de hacerte parte de mí.
Pero prefiero mis rejas,
que el dolor de tu belleza.
Al menos bajo su yugo
redimo y hago mí pena.
Más tu falaz entrada
quiebra mi postura
y mi alma entera.
La tarde se anochece
y finalmente
para tu emboscada,
te regalo mi último aliento
donde fenece tu fútil bandera.
-Estefanía-