José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
IMAGEN Nº 1
Ocres alfombras
y mortajas
se van formando de agónicas
caricias muertas.
Se van incorporando a la tierra
en caída libre
vencidas por la gravedad
de lo incierto.
Por el peso inerte
de un suspiro del viento.
Su lozanía en las alturas,
se relega al olvido
y descubre un nimbo
formado sobre
un corazón oprimido.
Ajado de tristeza
yerto sobre la tierra
como losas lapidarias
que sepultan
la alfombra gris
de limbos y peciolos
chamuscados
en incendios provocados.
Hoy se puede escuchar
el desolador y último grito.
Violenta despedida.
Sucumbe en esta maldita hora
agotados los ciclos de luz
e iniciadas las sombras
en esta cripta
de hojas perdidas.
Ocres alfombras
y mortajas
se van formando de agónicas
caricias muertas.
Se van incorporando a la tierra
en caída libre
vencidas por la gravedad
de lo incierto.
Por el peso inerte
de un suspiro del viento.
Su lozanía en las alturas,
se relega al olvido
y descubre un nimbo
formado sobre
un corazón oprimido.
Ajado de tristeza
yerto sobre la tierra
como losas lapidarias
que sepultan
la alfombra gris
de limbos y peciolos
chamuscados
en incendios provocados.
Hoy se puede escuchar
el desolador y último grito.
Violenta despedida.
Sucumbe en esta maldita hora
agotados los ciclos de luz
e iniciadas las sombras
en esta cripta
de hojas perdidas.
José Ignacio Ayuso Diez