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Malos pronósticos

danie

solo un pensamiento...
En mi caso, mis padres fueron astronautas
“tuvieron la dicha/miseria de ver el polo y los desiertos a la vez”,
parece que todavía siguen en el espacio, porque nunca regresaron.
Mis tardes de infancia, en el orfanato, eran a las 16 hs. en punto y puedo decir
que su brevedad era tan larga
como lo que tarda uno en morder una salchicha
sin aderezo, causando el mismo insubstancial sabor.
Ya en el colegio, cualquier condón usado y tirado en el patio
era un genial gesto de recibir amor,
aunque eso significara que venga de segunda mano.
Con la velocidad que se tarda en dar vuelta la página de un libro
no me quedó otra que crecer a la fuerza
por desatarse una plaga de pedófilos
mal instruidos por un pinnípedo en el sexo.
He visto caducar los nombres de las mujeres
con una autocompasión que da lástima ajena,
algo así como que venga un fulano a decirte que en la nación de hoy, estamos bien.
Tuve de amigos, unos tíos a los que nunca les pude poner un rostro
por sus votos de silencio y sus temas religiosos que jamás
me importaron un pito. Tal vez no eran amigos,
o amigos imaginarios, o ni existieron; en fin,
ya ni los recuerdo.
Ahora, de adulto,
el momento de relax "el inodoro perfecto"
es una fosa en común de una estación de servicio
para evacuar algo de los restos de la semana.
Mis efectos personales de toda la vida,
objetos sin catalogar encontrados en el pavimento.
Las mejores películas, mejor dicho, las únicas películas
fueron desde el autocar, observando por la mirilla del baúl
(esa en la que los perros hablan) “siempre pasaban la misma”.
He amanecido en espiral para intentar dormir unos minutos más
y que no me despierte la luz del día sobre la banqueta.
Sí, no engaño a nadie, mi vida hasta ahora no fue la gran cosa, pero hay cosas peores,
por ejemplo: otros no crecieron tan rápido y fueron alcanzados
por la plaga pedofílica
y otros ni la cuentan. En cambio,
yo estoy aquí a pesar de todos esos malos pronósticos
cagándome de risa de ellos
y viendo si la ficción supera de una puta vez por todas a la realidad.
 
Última edición:
Poético Compendio Biográfico que maravilla amigo.
En mi caso, mis padres fueron astronautas
“tuvieron la dicha/miseria de ver el polo y los desiertos a la vez”,
parece que todavía siguen en el espacio, porque nunca regresaron.
Mis tardes de infancia, en el orfanato, eran a las 16 hs. en punto y puedo decir
que su brevedad era tan larga
como lo que tarda uno en morder una salchicha
sin aderezo, causando el mismo insubstancial sabor.
Ya en el colegio, cualquier condón usado y tirado en el patio
era un genial gesto de recibir amor,
aunque eso significara que venga de segunda mano.
Con la velocidad que se tarda en dar vuelta la página de un libro
no me quedó otra que crecer a la fuerza
por desatarse un plaga de pedófilos
mal instruidos por un pinnípedo en el sexo.
He visto caducar los nombres de las mujeres
con una autocompasión que da lástima ajena,
algo así como decir que en la nación de hoy, estamos bien.
Tuve de amigos, unos tíos a los que nunca les pude poner un rostro
por sus votos de silencio y sus temas religiosos que jamás
me importaron un pito. Tal vez no eran amigos,
o amigos imaginarios, o ni existieron; en fin,
ya ni los recuerdo.
Ahora, de adulto,
el momento de relax "el inodoro perfecto"
es una fosa en común de una estación de servicio
para evacuar algo de los restos de la semana.
Mis efectos personales de toda la vida,
objetos sin catalogar encontrados en el pavimento.
Las mejores películas, mejor dicho, las únicas películas
fueron desde el autocar, observando por la mirilla del baúl
(esa en la que los perros hablan) “siempre pasaban la misma”.
He amanecido en espiral para intentar dormir unos minutos más
y que no me despierte la luz del día sobre la banqueta.
Sí, no engaño a nadie, mi vida hasta ahora no fue la gran cosa, pero hay cosas peores,
por ejemplo: otros no crecieron tan rápido y fueron alcanzados
por la plaga pedofílica
y otros ni la cuenta. En cambio,
yo estoy aquí a pesar de todos esos malos pronósticos
cagándome de risa de ellos
y viendo si la ficción supera de una puta vez por todas a la realidad.
 
Poético Compendio Biográfico que maravilla amigo.
Maravilla...? No creo... Tal vez desastre marginal, pero... bueno. En el mundo hay de todo y para todo. Y hay que dar las gracias por tanta bifurcación.

gracias por comentar.

Un abrazo.
 
En mi caso, mis padres fueron astronautas
“tuvieron la dicha/miseria de ver el polo y los desiertos a la vez”,
parece que todavía siguen en el espacio, porque nunca regresaron.
Mis tardes de infancia, en el orfanato, eran a las 16 hs. en punto y puedo decir
que su brevedad era tan larga
como lo que tarda uno en morder una salchicha
sin aderezo, causando el mismo insubstancial sabor.
Ya en el colegio, cualquier condón usado y tirado en el patio
era un genial gesto de recibir amor,
aunque eso significara que venga de segunda mano.
Con la velocidad que se tarda en dar vuelta la página de un libro
no me quedó otra que crecer a la fuerza
por desatarse un plaga de pedófilos
mal instruidos por un pinnípedo en el sexo.
He visto caducar los nombres de las mujeres
con una autocompasión que da lástima ajena,
algo así como que venga un fulano a decirte que en la nación de hoy, estamos bien.
Tuve de amigos, unos tíos a los que nunca les pude poner un rostro
por sus votos de silencio y sus temas religiosos que jamás
me importaron un pito. Tal vez no eran amigos,
o amigos imaginarios, o ni existieron; en fin,
ya ni los recuerdo.
Ahora, de adulto,
el momento de relax "el inodoro perfecto"
es una fosa en común de una estación de servicio
para evacuar algo de los restos de la semana.
Mis efectos personales de toda la vida,
objetos sin catalogar encontrados en el pavimento.
Las mejores películas, mejor dicho, las únicas películas
fueron desde el autocar, observando por la mirilla del baúl
(esa en la que los perros hablan) “siempre pasaban la misma”.
He amanecido en espiral para intentar dormir unos minutos más
y que no me despierte la luz del día sobre la banqueta.
Sí, no engaño a nadie, mi vida hasta ahora no fue la gran cosa, pero hay cosas peores,
por ejemplo: otros no crecieron tan rápido y fueron alcanzados
por la plaga pedofílica
y otros ni la cuenta. En cambio,
yo estoy aquí a pesar de todos esos malos pronósticos
cagándome de risa de ellos
y viendo si la ficción supera de una puta vez por todas a la realidad.

Buena y perra historia Danie, pero al menos tiene un final menos malo.
"Ya en el colegio, cualquier condón usado y tirado en el patio
era un genial gesto de recibir amor"

Una definición de amor cojonuda.
Un abrazo. José Ignacio.
 
Buena y perra historia Danie, pero al menos tiene un final menos malo.
"Ya en el colegio, cualquier condón usado y tirado en el patio
era un genial gesto de recibir amor"

Una definición de amor cojonuda.
Un abrazo. José Ignacio.

jajaja... sí, pareciera que salió un poco así.
y no, finales malos para qué, ya de esos hay muchos en las páginas de la historia. Las lloronas que lloren en la iglesia, acá no. jajaja

gracias por tu paso. Un abrazo grande.
 

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