BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y se van llenando de odio
las viejas alcancías los protuberantes
anaqueles repletos de antiguas osadías,
las cárceles dinamitadas por el imperio
y los disfraces de última hora asediados
por pájaros milagrosos. En esa hora,
en que los augustos pinares convocan
una rectilínea ofrenda de rebeldía, los
anegados del sótano profieren su astuto
grito desmayado: son formas del aniquilamiento.
En mi pecho se disfrazan de alcohol irremisible,
largos lamentos de péndulos oscilantes, que
ahogados en savia mefítica, oscurecen mis labios
y los próximos párpados venideros.
La luz apenas penetra por los túneles extensos,
donde el grito generador de alambres y situaciones
cómicas, vertía óxido en los tímpanos sibilinos.
Así, el clamor de los esclavos funde el vapor
del hielo y largas y ruinosas doncellas vencidas,
acaban su llanto en jornadas de pradera y ombligo-.©
las viejas alcancías los protuberantes
anaqueles repletos de antiguas osadías,
las cárceles dinamitadas por el imperio
y los disfraces de última hora asediados
por pájaros milagrosos. En esa hora,
en que los augustos pinares convocan
una rectilínea ofrenda de rebeldía, los
anegados del sótano profieren su astuto
grito desmayado: son formas del aniquilamiento.
En mi pecho se disfrazan de alcohol irremisible,
largos lamentos de péndulos oscilantes, que
ahogados en savia mefítica, oscurecen mis labios
y los próximos párpados venideros.
La luz apenas penetra por los túneles extensos,
donde el grito generador de alambres y situaciones
cómicas, vertía óxido en los tímpanos sibilinos.
Así, el clamor de los esclavos funde el vapor
del hielo y largas y ruinosas doncellas vencidas,
acaban su llanto en jornadas de pradera y ombligo-.©